Los comercios atendieron, pero hubo pocos clientes

Después de tanto tironeo entre los comerciantes del centro y sus empleados para decidir si éstos trabajaban o no ayer, en pleno asueto sanitario, finalmente fue un día laboral.
Pero casi en vano: fue la clientela la que dio el ausente. Según cálculos de los comerciantes, fue menos de la mitad de la gente que va a comprar en un día normal. Y coincidieron en que esto tuvo que ver tanto con el temor al contagio de la gripe porcina como con el frío y el viento que hubo ayer por la mañana.

A pesar del asueto, los comerciantes céntricos habían decidido abrir igual sus locales, para no perder ventas. En contrapartida, el Sindicato de Empleados de Comercio decretó entonces un paro para ayer, buscando así que los trabajadores del sector tuvieran un día no laborable y no se expusieran a una eventual transmisión del virus.

Finalmente, casi todos los empleados del comercio fueron a trabajar ayer. Pero a la vez, también casi la totalidad de los trabajadores entrevistados por este diario (en 10 locales) dijeron estar en desacuerdo con ir a trabajar el día de asueto. Coincidieron en que fueron porque sus patrones se lo exigieron. Una empleada de una librería dijo que "no nos sentimos respaldados por el sindicato. Si faltamos hoy, nos echan y listo".

Por la mañana, algunos vendedores tomaban mate. Otros se dedicaban a tareas diferentes a las de atender público. En la juguetería Puerto Libre colgaban unos triciclos en lo alto de un pilar y acomodaban otros juguetes. Allí hasta las 11 de la mañana habían entrado 30 personas. "Y en un día normal vienen unas 70", comentó Fernando Grimal, encargado del local. En la tienda Ochio, que vende ropa de mujer, al mediodía habían contado a 7 personas que sólo preguntaron precios. "En un día común, al mediodía tenemos alrededor de 10 ó 12 ventas", aseguró Silvana Vives, encargada. En Garbarino hasta la misma hora unas 70 personas habían pasado por ahí, pero ese número se eleva a 200 en una jornada normal. "Todos los empleados vinieron porque están comisionados y les conviene económicamente venir", afirmó Mario Nievas, gerente.

En la peluquería Onda Mística, su dueño, Mauricio Mergo, les dio la opción de tomarse el día a sus 3 empleados. El y su novia atendieron el local. Este caso representa una de las excepciones porque la mayoría de los propietarios no dio esa alternativa al personal.

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