Comerciantes y autoridades buscan una solución.

Comerciantes y autoridades buscan una solución.
CLORINDA (C).- Siguen agitadas las aguas en un sector del ámbito comercial clorindense, donde la falta de control en la venta de aceite a precio subsidiado y para consumo interno del país, motivó la aplicación de un cupo para este rubro en forma exclusiva, lo que a su vez generó una airada protesta de algunos comerciantes que amenazaron incluso con un corte de ruta.
En la víspera, se realizó a partir de las 11, una extensa reunión de casi dos horas, en la sede de la aduana local, donde estuvieron presentes por la parte oficial, el subsecretario de la producción municipal, Aldo Virgona, el director de comercio provincial Víctor Romea, el administrador de la aduana paraguaya de puerto Falcón, Quevedo Laguardia, el administrador de la aduana local, Mario Figueroa, la delegada de la DGI Clorinda, contadora María Hilda Caram, el jefe del Escuadrón 16 "Clorinda" de Gendarmería Nacional, comandante principal Germán Perelli, el representante de la Prefectura Pilcomayo y uno de la Cámara de Comercio.

También estuvieron siete de los nueve concejales, y directivos, socios y comerciantes de la Cámara de Comercio.

En la oportunidad el administrador Figueroa señaló que la reunión fue convocada por una solicitud de la Cámara de Comercio, para tratar el tema del aceite que preocupaba a un sector del comercio; a su turno el director Romea, dijo que las autoridades buscan el consenso con las partes interesadas para la búsqueda de una solución y una herramienta para un mejor funcionamiento del comercio en Clorinda.

Por su parte los comerciantes reclamaron, en distintos tonos, la derogación de la disposición que implementó el cupo al ingreso de aceite con precio diferenciado, señalando un sinnúmeros de argumentos que fueron desde la historia del comercio clorindense, pasando por los diez años el modelo neoliberal menemista, las trabas para agilizar el comercio hacia el vecino país, tal como ocurre en estos momentos, y ahora el cupo al ingreso de aceite con precio acordado.

Reconocieron algunos comerciantes que existen oportunistas en el comercio local que distorsionan algunas medidas y se aprovechan de los clorindenses; por lo indicaron que no le temen a los controles pero no aceptarán más prohibiciones.

El doctor Carlos Lynch, por su parte, solicitud una mecánica que incluya el comercio en pequeños volúmenes, que actualmente no se reglamenta y genera conflictos como los que están sucediendo.

A su turno, la contadora María Hilda Caram, señaló con respecto a los controles, que la recaudación impositiva no se corresponde con el volumen de mercaderías ingresadas a Clorinda; mientras que el administrador Figueroa y el director Romea, coincidieron luego en que se realizaron reuniones para flexibilizar la dinámica comercial, que ayudaron a destrabar algunos conflictos puntuales, como los ocurridos en diciembre del año pasado con el corte de ruta a Pilcomayo, pero luego las operatorias comerciales no se registraron; por lo que solicitaron coherencia y madurez a la hora de los reclamos.

El asesor del gobierno provincial, Manuel Celauro, señaló en varios tramos que era necesario un planteamiento formal por parte de las autoridades municipales y provinciales, acompañando a la Cámara de Comercio, solicitando la anulación del sistema de cupos para Clorinda.

Finalmente, se acordó la redacción de un documento, en la que se solicitará la anulación de las disposiciones y reglamentos que apliquen trabas al comercio clorindense.

Sin voz

Luego de más de dos horas de discusión, las partes expusieron sus preocupaciones, sin embargo, excepto la reglamentación aduanera, ninguno alzó la voz por el comprador clorindense, aquel que necesita comprar productos básicos por unidades para paliar medianamente sus necesidades de la canasta básica de alimentos.

Nadie dijo nada del comprador clorindense que no puede acceder – como en otras ciudades, por ejemplo, la capital provincial – a los beneficios que otorga los precios diferenciados a algunos productos básicos como el aceite, y que los comerciantes clorindenses – que reclamaron a viva voz por sus intereses – hacen grandes negocios en desmedro de las familias clorindenses, sin importarles si compran una botella de aceite o un kilo de harina, y para los cuales se impuso las restricciones; pero que la falta de control les impide llegar a esos productos.

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