Comenzó batalla decisiva de Giacomino con el Suoem

El achique de gastos salariales le significaría al municipio un ahorro mensual de 6 millones de pesos. Pero el gremio ya anticipó que resistirá las medidas. Y todos en Córdoba saben que la prepotencia del Suoem cuenta con un arsenal muy poderoso.

El tercer conflicto entre un debilitado Daniel Giacomino y un prepotente gremio municipal (Suoem) comenzará hoy, en las vísperas del comienzo de un fuerte recorte a gastos salariales, que fueron históricamente asignaciones extraordinarias y que en la intendencia de Luis Juez se convirtieron en ordinarias. Este recorte, que será resistido con todo el variado y heterodoxo arsenal del sindicato, se propone un ahorro de 6 millones de pesos por mes (ver aparte) pero sin tocar en un centavo el sueldo de los agentes.

Será el tercer intento de Giacomino por contener la voracidad del Suoem, que se está llevando el 74% de los recursos presupuestarios que ingresan al municipio, con una asignación anual proyectada -sin recortes- que superará los 1.000 millones de pesos.

En los dos intentos anteriores, el intendente Giacomino capituló sin atenuantes ante el gremio, que utiliza para sostener sus "conquistas" y apuntalar sus protestas, desde líquidos mortuorios lanzados en oficinas para obligar a plegarse a los reclamos, hasta explosivos y destrozos en las calles y en el mismísimo Palacio 6 de Julio.

Las únicas dos novedades de esta tercer parada de Giacomino son que muy probablemente no haya una cuarta oportunidad, al caerse ya el crédito sobre sus promesas de contener el desmesurado gasto en sueldos, por un lado, y que en esta ocasión el jefe comunal está ante una jugada fatal: no hay recursos disponibles para prolongar con el pago de las asignaciones extraordinarias y tampoco para reajustes impositivos o revaluaciones inmobiliarias.

Estas dos posibilidades se agotaron en 2008 y 2009, en uno y otro caso, con resultados relativos por la crisis económica que abrió el conflicto con el campo, primero, y por la debacle financiera y recesión, después.

En esta emergencia, Giacomino tiene a sus espaldas sólo el lecho de La Cañada. Por esto, si no lo hace por convicciones lo tendrá que hacer por el espanto que le provoca su fututo político más o menos inmediato.

En realidad, buena fe no le ha faltado al intendente, sólo que, como dicen los Evangelios, el camino al Infierno también está empedrado de buenas intenciones. Es decir, con eso no alcanza. Y, en todo caso, si va a terminar retrocediendo, por lo menos que no desenvaine, porque cada vez cae la credibilidad sobre su promesa de evitar que el gremio deje a los vecinos sin obras ni servicios esenciales.

En el crecimiento de los gastos en sueldos incide mucho más el aumento de la planta de empleados durante la gestión Juez, que los aumentos salariales otorgados por el propio ex intendente y por su sucesor.

La planta creció en 3.000 nuevos agentes, sin contar que la "relación maravillosa" entre Juez y el Suoem de Rubén Daniele -la expresión es del propio ex intendente- le costó al municipio el pase a la mejor paga Planta Permanente de 4.000 empleados, más la generalización de asignaciones extraordinarias, que ahora Giacomino trata de retrotraerlas a sus valores históricos.

El régimen de reducción del gasto salarial no es sólo un enfrentamiento entre Giacomino y Daniele. También importa una pulseada política con Juez, aliado incondicional del gremio, su otrora también "amigo maravilloso" y ahora, acérrimo enemigo.

Por esto, un subproducto del desenlace del conflicto que hoy se abre es también algún ligero cambio en las relaciones de fuerza de Juez y Giacomino, terriblemente desfavorables hoy para este último y que se traducen institucionalmente en el Concejo Deliberante (sólo tres de los 31 concejales) y el Tribunal de Cuentas (apenas una de las cinco bancas).

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