Comenzaron a sellar el pozo de petróleo en el colegio de Palazzo

Con la instalación de un gran equipo petrolero, la operadora YPF dispuso las tareas de "reabandono de pozo" en el predio del Colegio 722 del barrio Próspero Palazzo. La existencia de ese pozo posterga el proyecto de la construcción del gimnasio, por lo que se resolvió su remediación.
Con un gran equipo y una cuadrilla de 20 operarios, se iniciaron los trabajos de sellado en el Colegio Nº 722.

Con un importante dispositivo, que incluye el vallado de todo el perímetro del establecimiento educativo y la presencia de seguridad privada para evitar el ingreso de personas ajenas a los trabajos, una cuadrilla de al menos 20 operarios de la firma San Antonio iniciaron ayer las tareas de sellado del pozo existente en el Colegio 722.

El pozo se encuentra ubicado debajo del edificio educativo, a la altura del hall central de la institución y desde la Secretaría de Hidrocarburos y el Ministerio de Educación de Chubut, se autorizaron los trabajos durante el receso de verano.

Si bien las tareas en el colegio comenzaron días atrás, ayer los operarios estaban abocados al reabandono de pozo. "Comodoro es una ciudad que ha crecido sobre un yacimiento, y hay muchos que están abandonados. Se planea programas de abandono como hicimos en Laprida o Valle C", explicó Leonardo Rivera, de la Dirección de Comunicación e Imagen de YPF.

Se trata de un pozo que está ubicado debajo del Colegio 722, que había sido abandonado en forma previa a la modificación de la resolución 05 del año 1995. Las cuestiones técnicas del sellado implican la cementación a determinada profundidad y se establecen criterios para abandonarlos. "Hay pozos que hay que volver a abandonarlos. Este es el caso del pozo de la escuela de Palazzo. No era un pozo activo, ya estaba abandonado y que había que reabandonarlo", precisó Rivera.

Debido a las características prioritarias que presenta el pozo petrolero del Colegio 722, los trabajos se iniciaron primero en la ubicación de la boca del pozo y luego se trabajó en acondicionar el espacio para el equipamiento. Al tratarse de un área urbana, las tareas específicas de abandono y cementación respetan un cierto horario. Para esto tuvieron que picar una parte del piso del hall de la escuela y sacar algunas chapas del techo.

"Con la tecnología que hay hoy se hace mucho más rápido los trabajos y se trata de generar el menor daño posible por tratarse de un edificio escolar. En una semana estaría totalmente sellado y quedaría reconstruir lo que se ha afectado, o sea volver a colocar el techo que se quitó, volver a acomodar el cielorraso que hubo que sacar y volver a acomodar los mosaicos que había", especificó Rivera a Diario Patagónico.

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