Comenzaron a reparar algunas baldosas de la peatonal Rivadavia

Van lento, de la mano con la remodelación de la plaza de la Estación de Quilmes. Las malas reparaciones de empresas privatizadas, complicaron las cosas. La falta de baldosones iguales, empeoraron las cosas. Pero aseguran que avanzan.

La Delegación Municipal de Quilmes Este informó ayer que comenzó esta semana la reparación de algunos tramos del solado de la peatonal Rivadavia, donde los baldosones estaban rotos o eran inexistentes. Explicó la demora, en que debieron mandar a fabricar las baldosas, porque no consiguieron en el mercado unas similares.

Gabriel Pérez, titular de dicha Delegación, explicó además que se encarga de estas reparaciones, una cooperativa organizada desde el Municipio, la misma que tiene a su cargo el reacondicionamiento de la plaza de la Estación de Quilmes.

La tarea incluye no sólo el recambio de baldosones, sino también de luminarias, rejillas y tachos de basura. Prevén trabajar de noche para evitar la interferencia con la gran cantidad de gente que circula en estas épocas de Fiestas en la peatonal, y también para evitar que esquirlas de soldaduras y otras tareas, puedan ocasionar accidentes en los transeúntes.

Pérez advirtió que hay baldosas que se hundieron debido a que las empresas de agua y gas, que realizaran años atrás tareas en la peatonal, repusieron las baldosas sin apisonar bien la tierra, de manera que el contrapiso se hundió y terminó quebrando los baldosones.

La reposición de estos sectores llevará más tiempo, por cuanto hay que sacar la tierra, poner tierra colorada, apisonar bien, hacer de nuevo el contrapiso, y recién entonces, reponer los baldosones , explicó el funcionario.

Aspirábamos a terminar antes de fin de año, pero el hecho de que se deba trabajar de noche para no interferir con los transeúntes de Rivadavia, nos va a complicar la tarea y extender los plazos un poco más , vaticinó.

RESPONSABILIDAD MUNICIPAL

De esta forma, la Comuna vino a confirmar las afirmaciones de PERSPECTIVA SUR de ayer, en cuanto a que el mantenimiento de la peatonal le corresponde al Municipio, por cuanto existe la ordenanza del Paseo que así lo estableció, tras caducar hace unos años la concesión que se había hecho a la Asociación Amigos de la Calle Rivadavia. Pero lo que serían todas las demás calles del microcentro, le corresponde a los frentistas el mantenimiento de las veredas.

A menos que haya sido una empresa de servicios la que haya roto la vereda, por cuanto a ella misma le corresponde su reparación. Y en el caso de que alguna persona se accidentara por la rotura provocada por la empresa de servicios, el lesionado podría demandar a la empresa de servicios, al frentista, y al municipio, por cuanto éste reserva para sí el poder de policía.

Consultada ayer la directora de Obras de Terceros, Liliana González, sólo informó que los vecinos deben ajustarse a la ordenanza de Cercos y Veredas Nº 5961/88, y no quiso brindar información sin autorización del secretario de Obras Públicas, Brian Renison, de quien depende, y quien no se encontraba ayer presente en el Municipio.

No pudo así contestar la pregunta de, si con escasos siete inspectores municipales, puede controlar todas las veredas, todos los cercos, y todas las construcciones que se están haciendo en el Distrito.

EL MAPA DE LAS BALDOSAS FLOJAS

Los días de lluvia es cuando se torna más que verificable el problema, cuando al andar se pisan las numerosas baldosas flojas de todo el microcentro, y se produce el ineludible salpicón de agua con barro en la botamanga del pantalón.

Podría parecer un detalle, si se tratara de algún que otro caso aislado. Pero no lo es, porque casi no hay lugar en el microcentro quilmeño donde no haya una baldosa floja. Las únicas excepciones, quizá, son aquellos lugares donde sólo existe un alisado de mampostería.

Pero en estos últimos también suele darse un problema: las roturas. Algo que también alcanza a los embaldosados, donde hay piezas ausentes.

De esa manera, casi peor para los transeúntes que una baldosa floja, el riesgo allí es de tropezar, pisar mal y torcerse un tobillo, o irse de bruces al suelo directamente. Así las cosas, parece no haber lugar en el centro de la ciudad que esté exento de problemas.

Algunos casos involucran, directamente, a la Comuna, como es el caso de la Manzana Histórica delimitada por Mitre, Alem, Sarmiento y Rivadavia, donde frente a la sede de la Biblioteca Sarmiento pueden verse cinco faltantes de embaldosado de diferentes dimensiones.

También hay faltantes al costado de la Catedral de Quilmes y sobre el frente de ese edificio, en Rivadavia. No es la excepción el frente de la Escuela de Bellas Artes.

Ahora bien, si el número de baldosas ausentes puede llegar a contabilizarse en torno a toda la manzana con los dedos de dos manos, para llevar el registro de las piezas que se encuentran rajadas y flojas sería necesario sumar muchos otros dedos.

LA PEATONAL

Rivadavia tampoco está al margen del problema. Un lugar emblemático es la esquina de la calle Lavalle, donde desde hace al menos dos años, dijeron comerciantes, faltan varias piezas. Pero baldosas flojas hay a lo largo y a lo ancho de todo el Paseo.

También faltan algunas rejillas en el andarivel central, que cubren la canaleta de desagüe, y que a veces son reemplazadas por tablones de madera, pero no siempre. Y a sus laterales, donde está emplazada una franja de adoquines, hay hundimientos varios. Donde quiera que se mire, se pueden encontrar mosaicos ausentes, cerámicas quebradas, baldosas desparejas, invitando al distraído, al de movilidad reducida, al anciano o a los más chicos, a ser víctimas de un inesperado accidente.

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