Comedores escolares alimentan a 100.000 chicos en vacaciones

La cartera educativa trabaja en dos direcciones: revisión de los menúes e inclusión del tema nutrición en la currícula. El otro proyecto es generar un contacto con los productores de alimentos para que provean en forma directa a las escuelas.
Exactamente 101.320 chicos siguen concurriendo en enero a los comedores escolares de la provincia, según datos del Ministerio de Educación. En época de clases, las raciones son casi el doble (188.143) pero la realidad no cambia: hay hambre.

El gobierno de Santa Fe destina, durante el período de actividad en las escuelas, un presupuesto mensual de 13.122.081 pesos al servicio de comedor y copas de leche. Estas últimas son 436.718 en total y se ofrecen a los chicos solamente en época de clases. En tanto, el aporte "anual" del gobierno nacional a la provincia es de 28 millones de pesos, y se destina a "reforzar" la nutrición.

La gestión socialista está trabajando en varias direcciones en pos de mejorar el servicio: hacer una revisión de los menúes que se ofrecen en las escuelas, introducir la cuestión nutricional a nivel educativo, y generar una suerte de cadena de producción que provea mercadería a un precio menor.

"Lo ideal sería que el chico coma con su familia. Pero hasta ahora no hay una garantía de que los niños puedan cubrir sus necesidades nutricionales en determinados contextos, y ahí está la escuela como espacio que puede garantizar la alimentación", destacó en una entrevista con El Litoral, Griselda Fuentes, subsecretaria de Coordinación Técnica y Administrativa del Ministerio de Educación de la provincia.

Revisión de menúes

Las cocinas escolares se rigen por el Manual Operativo de Comedores Escolares y Copa de Leche, aprobados por resolución Nº 511, del año 2001. Figuran 20 menúes y estipula cuántas veces por semana el chico debe comer carne, cuántas pastas u otras comidas de alto valor calórico.

"Actualmente los menúes están en revisión a raíz de que estudios estadísticos de la Organización Mundial de la Salud plantean que están empezando a ser casi tan importantes las tasas de sobrepeso y obesidad, como las de desnutrición", dijo Leandra Bonofiglio, representante de la cartera educativa en el Observatorio Provincial de Alimentación Saludable.

Ese espacio fue creado en mayo de 2009 y está integrado por los ministerios de Educación, Salud (a través de la Agencia Santafesina de Seguridad Alimentaria) y el de la Producción, con la intención de promocionar pautas de hábitos saludables, trasladar estos contenidos a la escuela, y prevenir enfermedades crónicas como la obesidad, hipertensión, diabetes.

"Los menúes ya están establecidos, lo que se está viendo es cómo modificarlos. Hay recomendaciones en dos sentidos: una tiene que ver con la seguridad de los alimentos, donde nos están sugiriendo que revisemos la administración de carne picada. Otra es la pauta de la OMS de que haya 5 raciones de ingesta diaria de frutas y verduras para poder tener un sistema de defensa en mejores condiciones, y aquí debemos revisar la cantidad de carbohidratos en comedores. Como estas sugerencias empiezan a ser importantes, aparece la revisión del menú que estamos haciendo con un equipo de nutricionistas", dijo Bonofiglio.

Educar

El Observatorio de Alimentación Saludable "tiene varios objetivos pero el principal es mejorar la educación de los santafesinos empezando por los niños. Y lograr que la sinergia entre los distintos ministerios produzcan una nutrición y alimentación de calidad y segura", dijo la funcionaria.

Cada uno de los tres ministerios tiene -a su vez- metas particulares, y en lo que respecta a Educación, una de ellas es incorporar el tema de la nutrición en la currícula. "Lograr que la alimentación sea un tema que se trabaje no solamente en un área y a cargo de un docente, sino que sea entendido como un problema de toda la escuela, dado que aparecen diferentes cuestiones que tienen que ver con los cambios culturales, históricos y sociales que se van dando en relación a la alimentación", señaló.

Por su parte, Fuentes añadió que "nos interesaría muchísimo que se enseñe cocina. Hay madres adolescentes que empiezan a tener un estado anémico en el embarazo, y tienen problemas en la alimentación y crianza de sus hijos porque no saben cocinar, porque nunca tuvieron una experiencia de ese tipo. La provincia no puede cubrir baches pero sí transmitir una educación amplia, que brinde hábitos de higiene, de alimentación y de crianza".

Cadena de producción

"La queja de parte de los comedores es siempre por mayor presupuesto -admitió Fuentes-. Ahora se está trabajando sobre los precios a los cuales están comprando las escuelas y qué alternativas hay de llegar con propuestas para mejorar calidad y costos".

Señaló que se está dialogando con representantes de la cadena frutihortícola, láctea y de la carne para ponerlos en vinculación con algunas escuelas. De esta manera, se buscará que el productor se garantice un volumen de venta importante y que la escuela consiga productos a mejores precios.

"El proyecto recién se está armando y seguramente se hará primero una prueba piloto en las cocinas centralizadas y en algunas escuelas con gran cantidad de raciones. La dificultad mayor está en la logística", añadió Fuentes.

Impronta cultural

Mónica Molli, directora provincial de Asistencia Escolar -área responsable de la supervisión del servicio-, consideró necesario no soslayar la impronta cultural en la alimentación. "Tal vez con el mismo dinero destinado a comedor, hay escuelas de clase media donde los chicos comen muy bien, mientras que en otras de zonas periféricas, donde necesitarían mejor alimentación, no comen tan bien porque están acostumbrados a los guisos y se resisten a ingerir verduras", detalló.

El equipo de nutricionistas que revisa los menúes está teniendo en cuenta esos factores para evaluar cuáles verduras son más aceptadas y qué modos de preparación se pueden sugerir, como trozar o camuflar los vegetales en una tarta. Otro problema es que muchos chicos rechazan la leche.

Aportes

A las escuelas llega $ 1,50 por ración de aporte provincial más $ 0,57 del refuerzo nutricional que envía el gobierno nacional y se reparte entre las escuelas con mayor grado de vulnerabilidad social. Por cada copa de leche, las escuelas reciben $ 0,55 más $ 0,12 de refuerzo nacional.

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