Combustibles: el panorama podría ser peor

Los niveles del río Paraná siguen sin volver a sus parámetros normales y continúa complicada la llegada de combustible a la región por las barcazas que habitualmente abastecen a las estaciones de servicio de Chaco, Corrientes y Formosa.
La situación, por demás complicada, afecta a las expendedoras que operan bajo las banderas de Shell y Repsol YPF, teniendo en cuenta que ambas petroleras tienen sus plantas de distribución ubicadas en la localidad chaqueña de Puerto Vilelas, cuyo puerto no está operable por la imposibilidad de ingreso de los buques ante la bajante del río.

El Paraná registra una baja pronunciada sin precedentes en los últimos años. De forma progresiva, su caudal mostró un notable descenso complicando a diferentes sectores. Una tendencia que se mantuvo y prueba de ello es que el río pasó de medir 2,25 metros el domingo a 2,06 metros el lunes.

En este marco, el suministro de naftas y gasoil se complica ya que las barcazas no pueden ingresar normalmente. “Lo que estaban tratando de hacer es que los barcos vengan con menos carga para que puedan ingresar con menor calado; pero mientras tanto el problema persiste y se presenta cada vez que hay bajante”, explicó en declaraciones a “época” Frank Ercolani, empresario de una estación de servicio de la Capital correntina.

Demoras de entre 5 y 6 días

Si bien señaló que la logística está prevista en este tipo de situaciones, las dilaciones se presentan igual ya que el problema pasa por el tiempo que se demora en el suministro terrestre. “Recibimos lo que pedimos, pero con mucha demora; uno pide combustible para mañana y recibe en 5 o 6 días”, puntualizó.

Aunque aclaró que en algunos casos se divide el abastecimiento para que las todas las estaciones tengan al menos algo de combustibles para comercializar.

Más allá de la complejidad de la coyuntura, Ercolani señaló que la situación podría complicarse en el caso de que no mejore los niveles del río y se profundice la bajante en Santa Fe por ejemplo, donde el dique del puerto de su ciudad marca apenas 1,66 metros, la mitad del registro normal.

“Si se complica en Santa Fe vamos a tener que buscar el combustible en Buenos Aires y tardaríamos más en abastecer las expendedoras”, vaticinó.

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