Columna

Una vez más se está utilizando en nuestro país el fantasma de Golpe de Estado. Se busca, en primer lugar, agitar a las masas y, por otro lado distraer a la comunidad con el propósito de que las medidas tomadas por el gobierno -o la inactividad en temas prioritarios- pasen disfrazadas.
Parece mentira que un pueblo que está necesitando salir adelante en paz, deba tolerar que el aparato gubernamental se muestre más preocupado en acrecentar la inestabilidad social que en enviar mensajes destinados a llevar tranquilidad a la población.

Viene a la memoria una frase de Pablo Neruda: "Podrán cortar todas las flores pero no podrán detener la primavera" que se ajusta casi exactamente al momento que estamos viviendo. No se puede vivir en un conflicto permanente que es acicateado por los máximos referentes del Gobierno Nacional.

Es necesario aceptar, sin disponer medidas coercitivas (marchas-contramarchas) que existe la diversidad y es esa diversidad la que la hace bien a la democracia.

No es necesario convocar a los distintos sectores que integran la sociedad para dar apoyo a un sistema de gobierno que se está olvidando que la sociedad argentina requiere tener valentía y disponer de medidas tendientes a mejorar la vida de la población.

Es imprescindible hacer un análisis muy profundo para ver qué pasa en el País y que la solución no es, ni de lejos, un brusco cambio de gobierno. Todos creemos que la democracia es el mejor sistema de gobierno y estamos convencidos de que es a través de ella como lograremos ser un país mejor.

¿Que explicación le damos a quiénes están al frente de instituciones intermedias que realizan enormes esfuerzos haciendo el trabajo que el Estado Nacional o el Provincial debería realizar y que, olvidándose de ello deja a los Municipios para que enfrenten solos las demandas de una sociedad insatisfecha?. No debemos olvidar que en muchos casos las instituciones intermedias deben manejarse con fondos provenientes de la solidaridad de sus propios socios o entusiastas.

Si en la década del 90 se produjo el desguace del país, en esto últimos años estamos viendo cómo, día a día, los estados provinciales y el nacional van dejando en las paupérrimas arcas de los municipios (sin la correspondiente contraprestación económica) las responsabilidades que les cabe a los mayores niveles.

Como ejemplo vale citar la manifestación pública de las crisis económicas que afrontan los hospitales Provinciales, IOMA, las escuelas, la Justicia.

Huelga decir que los representantes de los gremios reclamantes no son integrantes de corrientes políticas afines con el Acuerdo Cívico y Social, sino todo lo contrario: son militantes del Partido Gobernante, es decir, sectores internos que, a modo de más ejemplo, convierten a la ciudad de Buenos Aires en un caos y toman como rehenes a su habitantes.

Como siempre, las internas del PJ se resuelven (cuando se resuelven) poniendo a toda la ciudadanía en Jaque.

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