El color, en suspenso y los vinos tintos en alza

El color, en suspenso y los vinos tintos en alza
No hubo unanimidad ni se tomó una decisión definitiva en la tensa reunión del martes pasado, donde la Comisión Técnico Asesora del INV debatió la resolución que establece la intensidad mínima del color de los tintos.
Se volvió a "patear la pelota" para adelante, esta vez, para agosto. En definitiva se acordó realizar un arqueo de existencias de vino por color que hay en vasija, fundamentalmente en Mendoza y San Juan. Y después se verá.

Se apeló a una declaración jurada que deberán denunciar los establecimientos inscriptos en el INV -comenzó esta semana- y el chequeo posterior por los técnicos del Instituto. Las posiciones sobre el diferendo no esconden sorpresas: Los viñateros y la mayoría de los trasladistas -entre ellos la Federación de Viñateros, la AVI de San Juan, la Asociación de Productores en Acción del Este Mendocino, la Asociación de Viñateros de Mendoza- insisten en que se sostenga la resolución que fijó 500 unidades de color (menos 10 % de tolerancia), desde el pasado 1º de junio. A ellos, claro les conviene la evolución de los precios de sus productos a granel (hoy un tinto de 500 unidades vale por encima de 1.40). En cambio, Fecovita, la Unión Vitivinícola, Bodegas de Argentina, la Cámara Vitivinícola de San Juan y la Cámara de San Rafael -fraccionadores preocupados por la evolución del granel- insisten en bregar por la prórroga de los 400 que rigieron hasta el 1º de junio "por una situación de excepcionalidad y evitar distorsión de precios y escasez del tinto en el mercado".

La indefinición del INV preocupa a algunos viejos jugadores que presagian que si la decisión se sigue dilatando en una temporada compleja -el propio INV aseguró el mes pasado que quedaría en vasija el equivalente a 0,8 meses de despacho en tintos- "al color se va a llegar sea como sea, incluso con colorantes artificiales", vaticinan. "Cuando una tarea es difícil de cumplir, es más redituable el delito, ironizan. Y este ronroneo es muy peligroso para la industria. Luego del encuentro, Guillermo García, presidente del INV, repitió que "estamos defendiendo la resolución por la calidad de nuestros vinos, es decir que la decisión que tomó el Instituto en su momento, no está en discusión. Sólo estamos debatiendo que solución podemos encontrar a un problema coyuntural. La resolución del Instituto sigue firme y no se vuelve atrás". Por eso, dilatar más el tema del color en los tintos puede causar un efecto exactamente contrario al que persigue el INV, le contestan de enfrente.

Lo cierto es que a la hora de tomar la decisión del color de los tintos, los gobiernos de Mendoza y San Juan, junto al INV, juegan un papel estratégico.

Y aquí vuelve aparecer la política en la actividad. Es que las elecciones del domingo 28 de junio dejaron a un claro interlocutor de la vitivinicultura regional ante la Nación, José Luis Gioja, ganador y con capital político ratificado en las urnas. En Mendoza -con un Jaque claramente perdedor y con un gabinete en recomposición- gestiones y políticas parecen por ahora en suspenso. El gobernador sanjuanino tiene más oxigeno frente a las pretensiones sectoriales que su par mendocino, en deuda por los últimos resultados electorales. Y ya hay preocupación en los pasillos de las entidades. Temen por retrasos en cuestiones claves y urgentes, en las gestiones frente al gobierno nacional.

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