Colón no le tuvo piedad al triste presente de Chacarita

Nieto, Rivarola y Fuertes convirtieron para el local. Grabinski descontó, pero la victoria nunca peligró.
Ferrero le pasa la pelota a Garcé y éste a Goux. El movimiento de circulación entre los defensores se repite hasta el sueño. Chacarita intenta con muy poco y, claro, no logra nada. Y cuando lo tiene se encuentra con Pozo. Se decide Colón y llega al área para convertir. Recién se moja la cara a los 18 minutos de la primera parte y convierte el gol que sacude a los hinchas: Nieto va al límite sobre la pelota que había quedado abollando a centrímetros de la línea de gol, tras una buena jugada preparada entre Fuertes y el Payaso Bertoglio, y con la participación de Garcé en medio de la escena cargada de rebotes.

El regular partido que jugaron ambos si bien no se cerró allí, dejó esa imagen: un Colón relajado, suelto y confiado para golpear en el momento que quiso contra un Chacarita sin respuestas, bloqueado y que suma su quinta derrota consecutiva.

El partido invitó a cerrarse aún más cuando Rivarola, la figura de la cancha, hizo un golazo pasando de pie a pie la pelota en el ingreso al área grande y definiendo de zurda al palo izquierdo de Tauber ante su salida. El final comenzaba a tallarse.

Al partido lo llevaba Colón para su conveniencia. Dejaba transcurrir los minutos con algo de circulación del balón entre sus defensores, porque los que le dan juego como Bertoglio y Gómez tuvieron un regular partido y Chaca se ahogaba... en un vaso de agua. Colón con poco era muy superior.

A pesar de conseguir el descuento en el pie de Grabinski, después de un córner y con la complicidad de Pozo en la salida, jamás se vio una marcada rebeldía para igualar las cosas en Santa Fe.

En el segundo tiempo el partido no varió mucho. Casi nada. Con esa falta de rebeldía en Chacarita le alcanzaba a Colón para quedarse con los tres puntos, una buena posición en la tabla y en la pelea por el ingreso a las copas.

Un remate de afuera de Alustiza complicó a Pozo que resolvió bien con el pecho. Después el partido se caía y, a piacere del sabalero, se encendía. Fue en un centro a media altura de Ricky Gómez que Crosa intenta despejar y le toca la panza a Fuertes (según el mismo) y en un raro efecto se termina metiendo por sobre la cabeza del arquero.

Terminó en un tres a uno sin objeciones, contundente sin pegar mucho de parte rojinegra, sumisa en la parte funebrera que no encontró respuestas para doblegar al rival que ya había impuesto condiciones mucho antes.

El Chacarita de Zielinski duda, no consigue resultados -aunque quizá los haya merecido en anteriores partidos-. No en el de ayer. Donde anduvo tibio y desalmado.

El Colón de Antonio Mohamed repunta en la tabla, se va metiendo de a poco en la conversación entre los de arriba, sin pirotecnia ni luces de color. Con puntos fuertes en la pelota parada, la vehemencia defensiva y la potencia de sus delanteros. Tiene ocho puntos en la tabla y empieza a sentirse poderoso de local. Quizá ese objetivo de ingresar a la Libertadores, quién le dice, no lo termine colocando en la pelea por este Apertura, hasta ahora, hecho a la medida de la clase media.

Comentá la nota