Colón mostró todo lo que sabe, frustró a Gimnasia y tiene una ilusión grande

Ganó con un gol en contra, un penal y una muy buena tarea de Pozo en el arco, pero igual fue superior.
Dirán muchos hinchas de Gimnasia que ayer fueron a la cancha: "Si el Traca (apelativo futbolero de Denis Stracqualursi, el que juega de 9) no se comía el gol más fácil de su carrera al comenzar el partido, cuando estaba solo con el arquero persignado, y la ponía de cabeza cerca del palo, el Lobo hubiese ganado y ahora estaríamos festejando otra victoria".

Contestarán otros: "Eso, y si en el gol de ellos la pelota, que iba a cualquier lado, no terminaba rozando en Maldonado y se la metía otra vez en contra al Gato Sessa, minga que íbamos a perder"

Sentenciarán los últimos: "Pero callate vos, si Vizcarra le embocaba al arco en la última jugada del partido, cuando la bola salió raspando el poste, ahora estaríamos contentos con el empate después de perder 2-0 y con un jugador de menos, ¡Qué decís!"

Ciertamente, si ninguna de las citadas contingencias propias y determinantes de un partido de fútbol hubiesen sucedido, quizá el resultado sería distinto y Gimnasia seguiría disfrutando de una seguidilla positiva y Colón regresaba a Santa Fe con el ánimo por el piso.

Pero no, todo salió al revés. Stracqualursi falló increíblemente solo frente al arquero ni bien movieron la pelota y sigue sin marcar goles; Maldonado volvió a cruzarse delante de su arquero y anotó sin querer en su propia valla -lleva ya 3 goles en contra- y Vizcarra no acertó siquiera el último bochazo con el arquero rival jugado y todos gritando el gol del empate.

En medio de estas circunstancias, hubo un partido en el que Colón demostró que con astucia, con aplomo y con disciplina táctica se quedó con el pleito por 2 a 1, marcha invicto fuera de su ciudad y ya está mezclado en el lote de los de arriba con legítimos merecimientos.

Ese gol de casualidad, a los 37 minutos, significó un duro golpe para la planificación del local, desventaja que marcó una bisagra en el desarrollo del juego del que Gimnasia no se pudo reponer.

Es cierto que el equipo de Madelón lo complicó presionando en mitad de la cancha, más que nada en el segundo tiempo, utilizando las barandas del terreno para apretarlo contra el excelente arquero Diego Pozo, que siempre respondió sin fisuras. Inteligente, con Alejandro Capurro como eje, el equipo del Turco Mohamed movió la pelota con criterio, no se dejó atropellar y después de la expulsión de Rinaudo (iban 19 minutos de la parte complementaria) vio el hueco en la zona de volantes y fue a rematarlo de contragolpe con rapidez y determinación, y acertó con un penal que Garcé cambió por gol.

Los imponderables del fútbol, en definitiva, ayer le jugaron otra mala pasada al envión ganador de Gimnasia -venía de cinco juegos sin perder- y Colón, equipo astuto si los hay, sacó una buena tajada de ellos. Y ahora, envalentonado, ya sueña con ingresar a alguna Copa.

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