COLON 2 - BANFIELD 0 - Se hizo la rabona

Colón no faltó a la cita, sino que siguió el rumbo marcado por el Turco, que tiró chiches en el banco: con ideas claras, superó a Banfield sin inconvenientes y va...
No es humo. El habano de Mohamed descansa lejos del banco que ya es hogar del entrenador. Sin embargo, su impronta brilla, trasladada a su formación. Entonces es esa rabona ensayada por el Turco en el minuto 23, para devolver una pelota, la que delata de qué la va Colón. Ahí está la búsqueda, en el deleite. Por eso no le cuesta nada sacarse de encima a Banfield, luego de ponerse en ventaja de tanto insistir, para decorar luego la faena con el golazo de Acosta. Está bien encaminado, Colón. Si alguien tiene dudas, que le pregunta a Burruchaga...

Ni siquiera las pretensiones de jugar con dos enganches y dos delanteros favorecieron a Banfield. El más clásico 4-3-1-2 dispuesto por Mohamed se llevó el premio a la efectividad, sostenido por Ferrero y Goux, devoradores de rivales en la cueva y un poco más adelante también, y, a la vez, por Capurro, león del mediocampo. Tamaña eficiencia le dio aire a Acosta para demostrar por qué viste la casaca 10, y a Oyola, Pony pisador. Demasiado para los dubitativos volantes de Banfield y sus descolocados defensores. Desde abajo, Víctor López pareció un principiante al marcar a Goux en el primer gol, mientras que Nasuti quedó pagando en el segundo y luego se fue del partido. Más arriba, Bertolo y Erviti no fueron más que sus intenciones de jugar lindo. Sin ellos en sintonía, Banfield quedó librado a la buena de Dios. Y, sin méritos propios, no contó con ninguna ayuda divina. Así le fue. Firme en sus convicciones, la visita sólo atinó a ver el lento pero constante crecimiento de Colón, plasmado en su segunda conversión, con gambeta y gran definición de Acosta. Y a otra cosa. Ni el Sabalero aceleró más de la cuenta ni Banfield supo cómo revertir la situación, dejando que el partido se le escapara casi sin proponer duelo.

Por eso la rabona del Turco es el símbolo sabalero, en contrapunto con la pasividad del rival de turno. Es así que la preocupación de Colón por ser prolijo e incisivo lo ha catapultado a las altas cumbres del Clausura, amparado en una columna vertebral inquebrantable. Este equipo no vende humo. Su juego está a la (regocijada) vista del mundillo futbolístico. Bienvenido sea.

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