Colom negó las acusaciones del video

El presidente habló de conspiración, pero no pudo explicar por qué el abogado asesinado –Rosenberg– se prestó a participar en ella. El letrado dijo que investigaba un supuesto manejo ilegal de fondos públicos.
"Yo no soy narcotraficante, no soy asesino, ni todo lo que esa porquería dice." Enojado, preocupado y un poco desconcertado, el presidente de Guatemala, Alvaro Colom, movilizó a toda su gente para frenar un escándalo que podría costarle su cabeza. El lunes pasado todos los canales de televisión guatemaltecos difundieron un video, en el que Rodrigo Rosenberg, un abogado asesinado 24 horas antes, anunciaba su propia muerte y señalaba como los responsables al mandatario, la primera dama y varios de sus funcionarios. La denuncia, que en un principio no mereció respuesta del gobierno, ya dio la vuelta al mundo y forzó al presidente a enviar ayer a su canciller a la OEA en busca de respaldo para contrarrestar la creciente presión de la oposición. Unas horas antes Colom había reunido ante las cámaras a los 250 alcaldes oficialistas del país, y más tarde a su gabinete y la cúpula militar en cadena nacional. "Esta debe ser una prueba para el pueblo de Guatemala para demostrar que podemos conservar nuestra democracia", instó el mandatario.

Las palabras de Rosenberg aún resonaban ayer en los televisores y las charlas en las calles de la capital guatemalteca. "Si usted está en este momento oyendo o viendo este mensaje es porque a mí me asesinó Alvaro Colom, Sandra de Colom (primera dama), con la ayuda de Gustavo Alejos (secretario privado de la Presidencia)", fue la primera frase del video que grabó el abogado tres días antes de ser acribillado, el domingo pasado, cuando paseaba en bicicleta cerca de su casa. Hasta el lunes, cuando su cara monopolizó todos los noticieros del país, el abogado de 48 años era un total desconocido para la mayoría de los guatemaltecos.

Tenía cuatro hijos y se estaba divorciando; no militaba en ningún partido político y el único cargo con exposición pública que alguna vez ocupó fue el de decano de la Universidad Rafael Landívar. "Rodrigo era un hombre muy sociable. El gobierno dice que el video es parte de una conspiración política, pero él estaba alejado de todo eso. No le gustaba la militancia y la participación política", contó su amigo de hace 25 años, Mario Fuentes Destarac. En diálogo telefónico con este diario, el funcionario del ex presidente Oscar Berger, predecesor de Colom, contó que vio a Rosenberg por última vez una semana y media antes de que lo mataran. "No lo vi nervioso. Me comentó que estaba investigando la muerte del empresario Khalil Musa y su hija, pero nunca me dijo que sospechaba del gobierno y del presidente", agregó.

Según relató a la prensa el periodista guatemalteco Mario David García, Rosenberg llegó a su oficina el jueves a la mañana con una carpeta. En ella, le dijo, estaban las pruebas de su investigación por si le pasaba algo. Al ver la seriedad y la preocupación en su cara, el conductor televisivo le propuso filmar su testimonio. Allí mismo lo hicieron, con una cámara, un micrófono casero y una tela azul oscuro de fondo.

El video dura 18 minutos y durante todo ese tiempo, Rosenberg habla sin parar, pero siempre con un tono tranquilo. Denuncia que el secretario privado de la Presidencia, Gustavo Alejos, lo venía amenazando para que dejara de investigar el asesinato de Musa y su hija. Como a Rosenberg, al empresario y su hija Marjorie los mataron a balazos en plena luz del día cuando volvían a su casa.

Según denunció en el video, su investigación lo llevó a descubrir que el gobierno guatemalteco estaría desviando fondos públicos y lavando dinero en el Banco de Desarrollo Rural, institución de capital mixto que proveía los fondos para los programas sociales para todo el país. El presidente Colom le había ofrecido a Musa, uno de los empresarios textiles más exitosos del país, un nombramiento en el directorio del banco. El lo aceptó, pero finalmente asumió otra persona. No se sabe qué pasó, pero según aseguró Rosenberg en el video, Musa se negó a encubrir el supuesto manejo ilegal de fondos públicos.

El presidente Colom negó todas las acusaciones del video, pero no pudo explicar por qué Rosenberg se prestó a participar en la supuesta conspiración para desestabilizar a su gobierno. "Hago un llamado para no utilizar el asesinato del doctor Rosenberg con propósitos mezquinos", pidió el mandatario en una conferencia de prensa. Pero sus palabras no calmaron las ansias de la oposición, dirigida por su ex rival electoral, el general retirado del ejército Otto Pérez Molina. "Puede ser que el asesinato de Rosenberg haya sido otro caso más de violencia, pero se da en un momento crucial para el gobierno y le cae como anillo al dedo a los opositores", advirtió Cesil de León, un defensor de derechos humanos de Descgua, una ONG que subsidia a las víctimas de la guerra civil y trabaja con el Estado en programas de salud.

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