Una colisión de leyes complicaría los comicios dobles del 28 de junio

Una colisión de leyes complicaría los comicios dobles del 28 de junio
La decisión presidencial de adelantar las elecciones nacionales al 28 de junio —día en que en Santa Fe realizará las internas, abiertas, simultáneas y obligatorias— traería complicaciones operativas que están siendo evaluadas para determinar si podrán ser salvadas.
 Tres de los principales partidos respondieron a La Capital que han puesto a sus profesionales a analizar el nuevo escenario provincial, otro respondió que ha solicitado un informe a expertos y un quinto, que espera la documentación que elaboren las autoridades electorales provinciales.

   Efectivamente, el presidente del Tribunal Electoral y el secretario electoral de la provincia estarían estudiando las implicancias e impactos que el adelantamiento produciría en el cronograma comicial dispuesto por el gobernador Hermes Binner a través del decreto 157, del 16 de febrero de 2009.

   La ronda de consultas de este diario arrojó un inquietante muestrario de dudas. Las dificultades operativas podrían ser mayores a la voluntad política una vez que se analizan las normas que rigen cada proceso electoral (nacional y provincial). Lo que se reflejaría en el documento que las autoridades electorales pondrían en pocos días a disposición de la Casa Gris y los partidos políticos.

Dos naturalezas. A modo de ejemplo, dos de esas dificultades estarían dadas por la confluencia en el mismo día de dos actos diferentes. Aunque comúnmente se les llame elecciones, las primarias —en rigor— no lo son ya que en éstas se "selecciona" entre precandidatos de todos los partidos a quienes serán (ganadores) los candidatos que luego competirán —el 30 de agosto en una elección que para distinguirla de la primaria se llama general— para los cargos en juego; en este caso concejalías, comisiones comunales y algunas intendencias.

   La nacional sí es una elección. A ella llegan candidatos a diputado y senador nacional previamente seleccionados en internas o acuerdos que cada partido político haya realizado según su propio cronograma interno.

   Esto se visualiza mejor cuando se entiende que quien gane el 28 de junio la elección nacional asumirá el 10 de diciembre como diputado o senador.

   En cambio, en la primaria el elector con su voto selecciona quiénes serán los candidatos que un determinado partido deberá llevar a la general provincial del 30 de agosto. Recién el que gane en esos comicios asumirá el 11 de diciembre como concejal o presidente comunal.

Contradicciones. Así diferenciada la naturaleza de cada acto eleccionario se presenta una primera gran dificultad en la simultaneidad que por primera vez se daría el 28 de junio: la vigencia de la ley provincial 12.121/03, que ordena en su artículo 2 que cuando se realicen dos elecciones en un solo día cada partido deberá usar una única boleta con diferentes cuerpos según las categorías de postulaciones que presente. Es lo que se conoce como lista sábana.

   Aunque sería complicado explicarle a mucha gente que tendría que "elegir" en una parte de la boleta y "seleccionar" en otra, el verdadero escollo surge porque la ley 12.367/04 (que reemplazó los lemas por las internas primarias, abiertas, simultáneas y obligatorias) ordena una sola precandidatura para una única lista y para un solo cargo electivo. Ahora bien, mientras para las primarias cada partido presentará distintas listas, para senadores y diputados nacionales llevarán una única lista.

Intríngulis. Pero como la ley 12.121 ordena aplicar la boleta sábana, cada una de las diferentes listas que los partidos presenten con precandidatos a concejal o a comisiones comunales deberían llevar la misma lista a diputados y senadores nacionales de ese partido. Así, estos nombres se repetirían en cada una aquellas, y eso iría en contra de la unicidad de lista que exige la ley 12. 367. Esta última norma prohíbe que el candidato a senador nacional X y el candidato a diputado nacional Z aparezcan en la lista de precandidato a concejal de A y también en la de B, C y D. ¿Cómo se resuelve este inconveniente legal?

   Otro, es la conformación del cuerpo electoral (el conocido padrón), que debe ser diferente dado que la fecha de corte son diferente para una elección y otra en algo más de 2 meses. Esto quiere decir que ante la necesidad de tener padrones actualizados (con las altas de quienes llegaron a la edad de votar y las bajas de los muertos), se fija una fecha en que se hace el corte. Este hecho hace que para el 28 de junio haya que usar padrones diferentes. Eso haría que haya más electores en la primaria provincial que los habilitados para la nacional. Algo que podría traer como consecuencia que se necesiten más mesas de votación para la primera que para la segunda y que por ello en no todos los casos coincidan los lugares de votación.

   En esta última hipótesis resultaría imposible usar una misma urna. Es decir habría que habilitar urnas separadas. ¿Cómo hacer para votar —así lo exige la ley 12121— con una única boleta sábana en dos urnas diferentes y hasta en mesas diferentes, con autoridades de mesas distintas?

Multiplicación. Estas cuestiones operativas no se pueden subestimar ni ignorar. El código electoral nacional ordena que para las elecciones nacionales en cada mesa voten 450 electores, pero como para la primaria existe otro padrón, podría darse el caso de que no coincidan la cantidad de electores, o que una parte de los electores según un padrón deberían votar en una mesa y según el otro padrón, en una mesa diferente. Para tal situación, si se diera, se requerirá tener dos urnas, dos sobres, dos presidentes de mesa...

   Esta duplicación del acto en la que al votante se le dan dos sobres, se le sella dos veces el DNI, etcétera, puede demandar más tiempo del legalmente estipulado que deben durar los comicios —entre las 8 y las 18—, que ya con un proceso regular no siempre alcanza. En cada mesa habría que registrar casi 900 votaciones, si coincidieran en la misma mesa los 450 electores. Si no, sería aún más complejo.

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