Ya son 14 los colegios tomados y aún no se resuelve el conflicto

Ya son 14 los colegios tomados y aún no se resuelve el conflicto

El reclamo de los estudiantes es por la infraestructura y mantenimiento de las escuelas y en rechazo a la implementación del nuevo plan de estudios. Este viernes marcharán desde el Ministerio de Educación nacional al porteño; piden que el ministro Esteban Bullrich los reciba.

Las bajas temperaturas de los últimos días se sintieron fuerte en las aulas y pasillos del Rogelio Yrurtia y el Aída Mastrazzi. Hace días que los chicos comen arroz y polenta, que se las arreglan con una única parrilla y que duermen todos juntos en un aula para soportar el frío.

Ambos colegios de formación artística, que dependen del Gobierno de la Ciudad, se encuentran tomados por sus estudiantes desde hace casi un mes. El reclamo de los alumnos es por problemas de infraestructura y en rechazo al cambio de currícula, que recorta contenidos y materia, y superpone horarios de cursada.

Tras estas primeras dos tomas, la medida se expandió. Además de los ya mencionados, los secundarios que se acoplaron son: Agustín Tosco, Lenguas Vivas, Mariano Moreno, Cerámica Nº 1, Lola Mora, Mariano Acosta, Julio Cortázar, Claudia Falcone, Lengüitas, Normal Nº 8 y Juan B Justo.

El último en sumarse a la medida fue el colegio nacional Carlos Pellegrini. Los estudiantes lo decidieron este miércoles a la noche, en la asamblea del turno vespertino,  para “sumarse a la lucha del resto de los colegios contra la Nueva Educación Secundaria (NES) y la persecución política” hacia el movimiento estudiantil.

ESPACIO Y ALIMAÑAS

Los alumnos de las 14 escuelas tomadas en la ciudad de Buenos Aires siguen a la espera de una respuesta de las autoridades.

El reclamo gira en torno a dos ejes. El primero tiene que ver con las condiciones de infraestructura, sanidad y salubridad de los edificios en donde los chicos cursan todos los días.

“Tenemos problemas de todo tipo: se caen los techos, la calefacción no funciona, hay vidrios rotos, serios problemas de limpieza general y las aulas son chicas para la cantidad de alumnos. Los caballetes que usamos para pintar no están en condiciones y les tenemos que estar poniendo clavos en la mitad de la clase para que no se desarmen”, explica Sol Cesar, delegada del Centro de Estudiantes del Yrurtia.

Pero éste, claramente, no es el único caso. Los estudiantes del Mastrazzi cuentan que después de dos años de reformas, descubrieron que los salones en donde practican danza fueron mal construidos: están desnivelados, los pisos de madera les lastiman los pies y todavía hay escombros, además de que quedan partes del edificio sin terminar y que conviven con ratas y nidos de palomas en las aulas.

“El problema más grave en nuestro colegio es la falta de espacio. Se cursan tres idiomas al mismo tiempo en la misma aula”, denuncia Lucía Cancela, estudiante del Lenguas Vivas. Techos que se caen, pisos que se inundan y problemas con la calefacción son algunos de los conflictos enumerados por los estudiantes de diferentes escuelas porteñas.

No a la Nueva ESCUELA

La otra pata del reclamo es el rechazo a la nueva currícula prevista en la Nueva Escuela Secundaria (NES), que comenzó a implementarse en 2013 sólo en algunos colegios y que a partir de este año se aplica obligatoriamente en todos los establecimientos.

El principal problema que plantean los estudiantes en cuanto a la aplicación de la NES está relacionado con la extensión horaria de la jornada de la nueva modalidad. Para las escuelas que comparten el edificio (como por ejemplo el Normal Nº 7 y el Comercial Nº 8 o el Normal Nº 3 y los comerciales Nº 4 y Nº 27, entre otros) y para las que cursan la carrera a contraturno del bachiller, como las artísticas, la extensión horaria es un conflicto real.

“La última hora del bachiller, que cursamos por la mañana, se nos superpone con la primera hora de la jornada de danza. Si no lo resuelven nos vamos a tener que quedar libres en las materias de alguno de los dos turnos”, explica Carolina Botini, alumna e integrante del Centro de Estudiantes del Mastrazzi.

“Es materialmente imposible aplicar la NES si no hay un incremento de aulas. Como se superponen los horarios de los turnos, los chicos no tienen lugares disponibles para cursar y terminan usando espacios alternativos como pasillos, salas de computación o bibliotecas”, sostiene Laura Marrone, legisladora porteña electa por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) y ex secretaria de educación de la Asociación Docente de Enseñanza Media y Superior (ADEMyS).

Desde el FIT presentaron un proyecto de ley para suspender la aplicación de la NES por dos años o hasta tanto se garanticen las condiciones para su normal funcionamiento, pero no fue tratado.

Si bien el reclamo de los estudiantes es unificado entre todos los secundarios, cada modalidad tiene sus demandas particulares. Los bachilleres y normales se oponen al recorte de las materias Biología y Economía, a las aulas containers y denuncian la sobrepoblación, la falta de espacio y de material pedagógico y la superposición horaria. También piden que figure en el título la especialización en Lenguas Vivas.

Los técnicos, por su parte, piden mayor presupuesto para los insumos y mantenimiento de los talleres y laboratorios, que se debata la aplicación de las Prácticas Profesionalizantes (pasantías) y que reemplacen a los docentes de licencia para no perder horas de clase. Las artísticas rechazan el cierre de cursos, exigen que se respete la cursada de horas semipresenciales, que su título tenga validez nacional y que no se elimine el examen de aptitud física obligatorio y la obligatoriedad de cursar la carrera de arte para cursar el bachiller.

“Desde el Ministerio nos tildaron de excluyentes y elitistas cuando nos opusimos a que saquen estos requisitos. El examen médico es fundamental para garantizar que los ingresantes no tengan impedimentos de salud para realizar el esfuerzo que requiere cada disciplina y la obligatoriedad del bachiller prioriza las vacantes para los que eligen la carrera artística”, explica Sol César, del Yrurtia, y remarca: “El cambio de currícula lo hicieron los funcionarios del Ministerio de Educación sin salir de su oficina, sin tener en cuenta las necesidades de los alumnos, docentes, la comunidad en general ni de las particularidades de cada modalidad”.

DIÁLOGO DE SORDOS

Los alumnos de los establecimientos tomados fueron notificados que los días de clases perdidos por la toma se recuperarán durante el período de las vacaciones de invierno.

La única comunicación oficial del Ministerio de Educación a Diario Z fue a través de sus voceros. “No existe ningún motivo para que estén tomadas las escuelas Esta gestión ha mantenido y sigue manteniendo vocación de diálogo. Los días de clase perdidos se van a recuperar”, aseguraron desde la cartera que dirige Esteban Bullrich. Sin embargo, los estudiantes dicen que desde hace tres años que el ministro se niega a recibirlos.

Los estudiantes del Mariano Acosta denunciaron que el jueves 18 la Policía Federal entró en el establecimiento en tres oportunidades para sacar fotos y pedir datos personales a los alumnos. Llegaron de civil y uniformados en un auto particular (patente AMY 733) e ingresaron en el colegio sin consentimiento de los alumnos.

“Los estudiantes nos sentimos vulnerados ante esta situación. Más aún, habiendo vivido en los días anteriores a la toma la presencia de agentes de la Policía Federal dentro del establecimiento, intimidando a compañeros y compañeras”, informaron desde el Centro de Estudiantes del Acosta.

Desde el Mastrazzi indican que la situación fue similar en su colegio. “Vinieron efectivos de la Policía Federal a pedirnos los datos a todos los que entrábamos y salíamos del edificio. Incluso, un día, un policía nos dejó un bolso en la entrada y desapareció. Siempre contestamos que como somos menores no podemos darles nuestros nombres, pero sabemos que se acercan, miran por las ventanas y se quedan en la puerta controlando”, cuenta Botini.

No es la primera vez que los estudiantes secundarios recurren a la toma de colegios para manifestar su disconformidad. En 2012, cuando el Ministerio de Educación comenzó con el diseño de la nueva currícula, llegaron a estar tomados más de 60 establecimientos. El reclamo era exactamente el mismo que el actual: los alumnos pedían ser parte de la modificación de contenidos. En septiembre de 2013, otra vez la misma historia. Al conflicto por el plan de estudio se sumaron las demandas relacionadas con problemas de infraestructura y mantenimiento de los edificios.

Este año, la NES arrancó obligatoriamente para todos los colegios y con ella resurgió el aún pendiente pedido de los estudiantes: ser parte de las discusiones que definirán su educación.

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