El colectivo, la solución que continúa demorada

Mientras el número de autos y motos crece en cantidad y peligrosidad, la alternativa del transporte público de pasajeros sigue en una desesperanzadora parálisis.
La primer promesa fue para febrero de este año. En ese mes, aseguraron, ya estarían circulando por Junín los primeros colectivos. Casi ocho meses después, en Junín no hay paradas, ni boletos.

Sólo hay un proyecto que podría salvar al caótico tránsito de nuestra ciudad, pero todavía pelea en un escritorio del Gobierno nacional en busca de un subsidio.

Todo comenzó a fines de 2008, cuando el Concejo Deliberante discutía la casi rutinaria ampliación de la Emergencia de Transporte Público. Carlos Pesce, dirigente gremial, anunció que Juan Sauro, empresario marplatense, estaba interesado en instalar el servicio de colectivos en nuestra ciudad.

Las esperanzas se dispararon: fue el propio Pesce quien habló de que circularan en febrero, pero las cosas no salieron como él esperaba. Silvio Scasso, director de Gestión de Calidad municipal, se sumó entonces como una suerte de coordinador del proyecto con el Gobierno Local.

Fue él quien acercó los primeros papeles al Concejo Deliberante. Los ediles siempre mostraron entusiasmo y, más allá de rivalidades políticas, auspiciaron la propuesta.

Generaron audiencias en las que incorporaron distintos actores de la sociedad para opinar, conciliaron diferencias con las empresas que brindan transporte público en la ciudad en este momento y hasta se subieron a los colectivos –las unidades ya estaban en la ciudad– para probar los recorridos.

Los trayectos quedaron marcados y todos confiaban en que antes de la mitad de año funcionaran. Pero llegó el tiempo de elecciones y la iniciativa entró en una meseta que provocó desconfianza con la empresa que ya tenía nombre: Fortín Federación.

Ofertas

Con el ánimo disperso, arribaron ofertas de otras empresas dispuestas a brindar el servicio. El enojo de Sauro y Pesce se disparó. "Hicimos todo el trabajo complicado y ahora vienen otros con todo servido", evidenciaron.

Mientras las unidades se oxidaban en un predio, la propuesta volvió a tomar un vigor imprevisto, ya sin posibles competidores. El Municipio aceleró el expediente y Fortín Federación también.

Pocos días después, estaban sentados en la Secretaría de Transporte reclamando por un subsidio para el gasoil, una herramienta imprescindible para pensar en rentabilidad para la empresa.

La primera reunión con las autoridades nacionales sucedió hace más de un mes. Ahora, según prometieron cerca de la empresa, es tiempo de definiciones. En la semana, habría novedades.

"Si terminamos de presentar todo como corresponde, tenemos el subsidio y arrancamos", dijo Pesce a DEMOCRACIA. La idea es que el servicio que puede reducir drásticamente el número de motos y autos en la ciudad comience a funcionar antes de fin de año. Ojalá.

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