Un colador para traficantes de efedrina

Mario Segovia hizo trámites ante la Sedronar, la AFIP-Aduana y otros organismos con el DNI de un preso. Con sólo chequear antecedentes penales, hubiera saltado. Pero la ley no lo exige.
Ninguno de los organismos públicos en los que Mario Roberto Segovia realizó trámites con la falsa identidad de Héctor Germán Benítez pidió un certificado de reincidencia y estadística criminal porque, según los funcionarios consultados, no existe ninguna exigencia legal para hacerlo.

De haberlo hecho, habría quedado en evidencia que el verdadero Benítez se encuentra recluido desde 2003 en Sierra Chica cumpliendo una condena por robo calificado y nunca pudo haber solicitado autorización para comercializar más de 8 toneladas de efedrina en los últimos veinte meses.

Tanto la Sedronar como la AFIP-Aduana aseguraron que no es necesario conocer los antecedentes penales de una persona para habilitarla a operar con efedrina, dentro de la Argentina y fuera de ella. “No existe ninguna ley que obligue a solicitar esta información”, explicaron desde la Aduana. “El decreto 1.095/96, que establece las exigencias para operar con estas sustancias, no exige este requisito”, aseguraron fuentes del Registro Nacional de Precursores Químicos (Renpre).

Pero aun si existiera esa exigencia legal, los inconvenientes para controlar serían variados. “En el Renpre sólo hay dos empleados de planta y veinte contratados para controlar diez mil empresas. Si no se pueden hacer las inspecciones, es más fácil que aparezcan los Benítez”, graficaron desde la Sedronar. “Ni siquiera tenemos una terminal del registro de antecedentes penales que nos permita chequear con rapidez cada caso”, aseguró un aduanero.

Benítez envió por correo su solicitud de inscripción al Registro de Precursores Químicos el 30 de agosto de 2006. Junto a la ficha, anexó fotocopia de DNI, donde figura la dirección de residencia, y las inscripciones ante la AFIP, donde consta que es monotributista y su domicilio comercial, y ante la Administración Provincial de Impuestos, donde se establece su condición de “vendedor al por mayor de chocolates, golosinas y productos para kioscos y polirrubros”.

El 31 de agosto de 2006 el director del Renpre, Julio de Orué, estampó su firma y su sello sobre la autorización definitiva que habilitó a Benítez para comprar y vender efedrina y otras sustancias. “Benítez nunca solicitó autorización para importar o exportar efedrina, sólo estaba habilitado para efectuar transacciones dentro del país”, confirmaron en la Sedronar. Un año y medio después de haber sido habilitado, Benítez fue suspendido como comercializador de precursores y denunciado ante la propia Sedronar. “Nos llamó la atención que dejara de presentar declaraciones trimestrales donde consta la cantidad de sustancias que compra y vende. Cuando lo intimamos, desapareció.”

“A la hora de controlar, no hay confronte fehaciente de los datos ente diferentes organismos del Estado”, explicó a Crítica de la Argentina una alta fuente de la Aduana. Y agregó: “Sólo se chequean datos cuando se trata de un sospechoso”.

Quemaron 525 kilos en Dock Sud

La Aduana argentina incineró 525 kilos de efedrina descubiertos en un operativo realizado a mediados de abril cuando se intentaba enviarlos a México disimulados en 12 toneladas de azúcar. En lo que transcurrió de 2008, el organismo de control secuestró un total de 4.657 kilos de efedrina. El acto, en Dock Sud, fue presenciado por Aníbal Fernández y otros funcionarios de la Justicia.

Hummer con franquicia diplomática

El juez Jorge Brugo, que investiga la importación irregular de autos beneficiados con el régimen de franquicia diplomática, citó a declarar el viernes a Mario Roberto Segovia. El supuesto narcotraficante está en el listado de compradores de camionetas Hummer que investiga la Justicia. Cuando el domingo, la policía llegó a la puerta de la mansión que Segovia tiene en Fisherton, no sólo encontraron dólares, euros, oro y armas. También descubrieron el famoso Rolls-Royce y dos Hummer. Una de ellas tiene la patente que forma parte del expediente que está a cargo de Brugo. Es la GJG658, importada en 2007 a nombre del mismo Segovia, un hombre que era un fantasma hasta su detención porque operaba con otra identidad, la de Héctor Germán Benítez, un preso que vive en la cárcel de Sierra Chica. Con la detención de Segovia, Brugo pidió ayer al juez Federico Faggionatto Márquez que lo trasladen el próximo viernes para que declare sobre el proceso de compra de esa camioneta, que fue traída al país con los beneficios impositivos de un diplomático destinado en Buenos Aires.

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