Coincidencias en pedir más señales de confianza

Por: Marcelo Bonelli

Las distintas entidades empresarias se movieron esta semana en sintonía, buscando unificar posiciones para fortalecer su capacidad de negociación frente al Gobierno.

Cristina Kirchner lo afirmó: "Podemos bajar las retenciones, pero para eso tenemos que asegurar, el oficialismo y la oposición, la financiación". Mauricio Macri rápido de reflejos contesto: "Estamos dispuestos. Presidenta, a la oposición le sobra racionalidad para discutir el tema". Fue un punto crucial del encuentro entre Cristina Kirchner y el líder del PRO. Hablaron de dónde tenían que salir los fondos para aliviar al campo y comenzar a cerrar el conflicto político que afectó gravemente a la Argentina. Ambos rechazaron nuevos impuestos, pero avanzaron en una idea conflictiva: reducir los subsidios al transporte y los servicios para utilizar esos fondos con el objetivo de financiar una rebaja en las retenciones al campo. En otras palabras: bajar fuerte los gastos por 40.000 millones de pesos en subsidios, a cambio de aumentos en las tarifas públicas. La Presidenta insistió: "Podemos discutirlo, pero no vamos hacer cosas irracionales". Macri replicó: "El Gobierno tiene una nueva chance, y la debe aprovechar para fortalecer la gobernabilidad". En el movimiento empresario circula la idea de que Mauricio Macri y Julio Cobos tienen chances de disputar la Presidencia y no quieren complicaciones para que el Gobierno llegue al 2011. En la Unión Industrial Argentina sostienen que en la misma sintonía están Carlos Reuterman y los gobernadores peronistas. Macri le comentó ayer a Hugo Biolcatti el dialogo con la Presidenta. El titular de la Sociedad Rural le respondió: "Nosotros somos muy escépticos". Existe un primer problema para encauzar el dialogo: el Gobierno continúa con una posición bifrontal y no se decide a negociar un acuerdo con el campo. Incluso tiene borradores técnicos de proyectos para bajar retenciones al trigo, maíz y en menor medida para la soja. El principal escollo que existe es la "desconfianza" sobre la verdadera voluntad negociadora del Gobierno. Mario Llambías lo repitió en el encuentro con la Asociación Empresaria Argentina (AEA). Carlos Garetto dijo que el "tema es la confianza" y Eduardo Buzzi se centró en la endeble situación política del Gobierno. La AEA decidió jugar fuerte y la acción que lidera Luis Pagani en las últimas semanas tiene varios objetivos políticos concretos. Primero busca, a través de consensos, unificar el accionar del movimiento empresario para fortalecer sus posiciones y capacidad de diálogo. Héctor Méndez fue el primero en apoyar el documento de la AEA y en quince días hay otro encuentro entre la Mesa de Enlace y la gente de Pagani. La cuestión se debatió en un encuentro reservado de la cúpula de la AEA con los máximos directivos de la UIA. Fue cuando Hugo Chávez avanzó contra el Grupo Techint. Estuvieron el propio Pagani, Roberto Roca, Jaime Campos, así como Méndez, Luis Betnaza, Ignacio De Mendiguren y Adrián Kaufman, Federico Nicholson y Miguel Acevedo. Hubo otro encuentro – con menos invitados – hace una semana. Las cúpulas coincidieron en la necesidad de una acción coordinada del movimiento empresario para frenar avances contra la actividad privada. Hubo críticas a la falta de liderazgo de la oposición y también un convencimiento de que el movimiento empresario tenía que darle contenido a sus reclamos. Así surgió el documento de la AEA que el viernes anticipo Clarín. También, un paper más especifico de la UIA sobre un plan para el desarrollo fabril Los pronunciamientos generaron ruido en la Quinta de Olivos. Hubo una sobre-reacción el domingo frente a una actitud legítima de los hombres de negocios: explicitar los temas que a su juicio el Gobierno debe abordar para encarrilar un rumbo económico descarriado. Tampoco tomaron en cuenta que el trabajo de la AEA resalta una cuestión política crucial: la defensa de las instituciones, la democracia y el respaldo a la gobernabilidad. Este tema estuvo también en el encuentro entre Amado Boudou y la UIA. Los dirigentes fabriles insistieron en que existe un peligroso desequilibrio macroeconómico. Amado Boudou buscó en esa visita el oxígeno que no obtuvo cuando asumió el cargo. La UIA le abrió un crédito político a una gestión que tiene un déficit de entrada: la calidad de algunos miembros de su equipo de colaboradores y la permanencia de Guillermo Moreno. Boudou decidió buscar el apoyo de Julio De Vido al nombrar viceministro a Roberto Feletti. También decidió tomar como propia la gestión financiera. En persona, Boudou quiere negociar con el Club de París y reabrir el canje de la deuda. De todos modos, en el encuentro de la UIA la definición política más fuerte la dio Ignacio De Mendiguren: "La UIA no quiere una devaluación; sólo un tipo de cambio de equilibrio para el desarrollo". La decisión de la UIA descomprimió las versiones y tranquilizó – un poco – al mercado del dólar. Para fin de año en Wall Street lo cotiza a 4,15 pesos. Ocurre en un momento clave. El Tesoro se apresta a pagar el multimillonario vencimiento del Boden 2012, que provocará un singular hecho: una caída temporaria, pero fuerte, de las reservas en la primera semana de Agosto

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