Coincidencias entre Solanas y la Iglesia por la ayuda a la niñez

Acuerdan en que llegue a todos los hogares que no tienen salario familiar.
Mientras el Gobierno sigue sin fijar su posición acerca de una asignación universal para menores de 18 años, la Iglesia -una de las fogoneras de la iniciativa junto con buena parte de la oposición- escuchó ayer la propuesta de los sectores de la izquierda que encabezan los diputados Pino Solanas y Claudio Lozano. Si bien durante el encuentro hubo coincidencia acerca de que la ayuda económica debe alcanzar a todos los niños y jóvenes de las familias que no cobran salario familiar, la idea de Solanas y Lozano es más ambiciosa que la del Episcopado: pese a que coinciden en que debe partirse de los $ 180 -la asignación por hijo que rige tras el aumento de esta semana-, creen que el objetivo debe ser llegar a los $ 300.

Al salir de la reunión -realizada en la sede del Episcopado-, Solanas expresó los mismos temores que la Coalición Cívica y la UCR en cuanto a que el Gobierno se resistirá a que la ayuda sea universal porque evitaría el clientelismo. Con el agravante de que también incluyó a las principales fuerzas de la oposición. "Hay una resistencia del núcleo duro del poder económico y político a las políticas sociales universales, como a dotar de más capacidad a los trabajadores para discutir la distribución del ingreso", disparó. Y agregó que ello es así porque, de lo contrario, "las políticas de carácter clientelar a las que están acostumbradas las principales fuerzas políticas serían menos viables".

A su vez, Lozano explicó que proponen que el monto llegue a los $ 300 porque con ello "se eliminaría el hambre" en el país. Explicó, por otra parte, que de los 13 millones de menores sólo 5 millones reciben la asignación, por lo que la universalización de la ayuda debería sumar a 8 millones (dos millones más que los calculados por la Iglesia).

Así, la extensión de la ayuda de $ 180 insumiría $ 10.500 millones y, cuando llegue a los $ 300, unos $ 22.000 millones. Para Lozano, esos montos no son inalcanzables si se suprimen ciertos planes sociales, se eliminan exenciones impositivas -que en 2010 llegarán a los $ 26.000 millones- y se reducen subsidios a las petroleras y el transporte.

"La asignación equivale sólo al 6 por ciento del presupuesto nacional por lo que se trata de una decisión política de priorizar la lucha contra la pobreza", redondeó Lozano. Para los visitantes -que fueron acompañados por Liliana Parada y Fabio Basteiro- su propuesta fue muy bien recibida por los interlocutores de la Iglesia: el presidente de la Pastoral Social, monseñor Jorge Casaretto, y el titular de la comisión Justicia y Paz del Episcopado, el laico Eduardo Serantes. Como también la idea de convocar a una sesión en la Cámara de Diputados antes del 10 de diciembre para comenzar a tratar el tema.

El martes habían presentado su propuesta a la Iglesia Elisa Carrió y el presidente del radicalismo, Gerardo Morales, quiénes van más allá -sobre todo la UCR- y propician una reforma global del sistema de asignaciones.

Comentá la nota