Coged Aerolíneas, y dejadme un poquitito de Austral

Como prevé una respuesta negativa, el Grupo Marsans pidió también una tercera valuación de las empresas. La ley estatizadora limita al Gobierno. Cristina intentará zanjar hoy el conflicto cuando se reúna con Rodríguez Zapatero.
Cristina Fernández y su colega español José Luis Rodríguez Zapatero definirán hoy en un encuentro privado, en el marco de la cumbre de presidentes iberoamericanos, el futuro de Aerolíneas Argentinas y Austral. La Presidenta intentará convencer al español, con números en la mano, de que el grupo Marsans entregue las acciones de las firmas a cambio de nada por la endeble situación financiera de ambas. Ayer, Marsan hizo su último intento: ceder Aerolíneas y quedarse con poco menos de la mitad de Austral (el ala rentable de la sociedad) . En previsión de una respuesta negativa, también pidió al Gobierno por carta recurrir a un tercer valuador independiente ante los más de mil millones de dólares de diferencia de tasación de activos entre las partes.

Ayer a la mañana se agotó la última instancia de negociación entre Marsans y la Secretaría de Transporte. En otra de las tantas reuniones para llegar a un acuerdo de compraventa por el 95% de Aerolíneas y el 97% de Austral, los representantes del Gobierno insistieron en pagar cero por estas participaciones ante el elevado endeudamiento de las firmas.

Los españoles presentaron sus distintas variables de ofertas. Una fue quedarse con poco menos de la mitad de Austral en sociedad con un empresario argentino y Aerolíneas Argentinas gratis. Hace unas semanas era el 100% de Austral a cambio de ceder Aerolíneas al Estado. Esta alternativa hasta llegó a ser analizada, pero fue descartada. Gozaba del apoyo de la mayoría de los gremios de Austral, en los que Marsans goza de más respaldo que entre los sindicatos de Aerolíneas.

La otra opción, menos pasable, fue el pago de 100 millones de dólares por Austral. Marsans arrancó pidiendo 250 millones de dólares.

Como ninguna de las dos fue aceptada, a última hora de anoche el grupo español emitió un comunicado en el que le pidió al Gobierno recurrir a un tercer valuador. La firma privada le envió una lista de sugerencias que prefieron guardar en secreto. De todas maneras, un puñado de cinco o seis bancos-consultoras internacionales son los especializados en la tarea de ponerles un valor a los activos de una empresa.

Cristina Fernández viajó a El Salvador con una comitiva reducida. Su vocero, el canciller Jorge Taiana, y desde España viajó especialmente el embajador argentino en Madrid, Jorge Bettini. Néstor Kirchner se bajó a último momento y el ministro de Planificación, Julio De Vido, tampoco será de la partida.

Se descuenta que Zapatero apoyará la postura de Marsans de buscar un valuador independiente, como estaba previsto en el acta acuerdo para iniciar la reestatización firmada entre las partes a mediados de julio.

Ante esta alternativa, el Gobierno está acotado por la ley de rescate de las dos empresas aprobada por el Congreso. La norma sólo prevé la aceptación o no del valor de los activos establecido por el Tribunal de Tasaciones de la Nación, que fue de 800 millones y 600 millones de dólares negativo, según dos métodos.

De allí la misión de Cristina de convencer a Zapatero de que Marsans acepte transferirle sus acciones al Estado a cambio de nada, sin escándalo ni juicio internacional.

De no ser aceptada esta salida por Marsans, más allá de la presión política, el plan B debería ser una primera intervención de las empresas con una posterior ley especial que permita la expropiación de los activos. Una alternativa más complicada y que generaría mucha reacción político-económico negativa tanto para el Gobierno como para Zapatero en su propia tierra.

Y, sin duda, lo que se decida marcará una bisagra en la relación España-Argentina.

Comentá la nota