Cóctel de drogas, coimas y lavado de dinero

Por Hugo Alconada Mon

Corresponsal en EE.UU.

WASHINGTON.- Ed Shohat miró a la jueza Joan Lenard y le planteó un pedido, pero con condiciones. Fue el viernes. Quería introducir ciertos tramos de una grabación, pero sin que implicara desclasificar todo el audio. ¿Por qué?, le consultó. "Sería perjudicial para mi cliente", Franklin Durán, respondió el letrado. Al final, sólo le leyó los tramos que quería al testigo Wladimir Abad. Pero calló sobre el resto del contenido incómodo.

¿Qué contiene la grabación de la reunión que Abad mantuvo con Guido Alejandro Antonini Wilson en el restaurante Carlos & Pepe s, el 12 de septiembre de 2007? Datos explosivos, según reconstruyó LA NACION de fuentes con acceso a la investigación. Desde indicios sobre un presunto lavado de dinero y actos de corrupción, a referencias al narcotráfico colombiano. La conversación fluyó a medida que corrían las horas y los margaritas, según rememoró Abad el viernes. Y el diálogo explica por qué la Agencia de Lucha contra el Narcotráfico (DEA, por sus siglas en inglés) resulta una presencia constante, aunque solapada, a lo largo de todo el juicio en Miami.

En por lo menos dos de las grabaciones desclasificadas por el fiscal Thomas Mulvihill, Durán alude a la DEA como una agencia interesada en ellos cuando urgía a Antonini a colaborar con Caracas para tapar todo. Mencionó a la agencia antinarcóticos y al ente recaudador norteamericano (IRS). Pero no a otras fuerzas, como el FBI. Los US$ 790.550 decomisados en Buenos Aires eran de la petrolera venezolana Pdvsa, según coinciden la fiscalía, Antonini y la defensa en Miami. Pero aun así, la DEA es una presencia constante alrededor de este grupo. También decomisó un avión que voló Abad, piloto de Durán, para otro empresario, Ricardo Fernández Barruecos.

Pero las revelaciones que contendría el audio se extienden más allá. También complican al otro socio de Durán, Carlos Kauffmann, que ya se declaró culpable de actuar como agente encubierto de Venezuela en Florida. Expone supuestos envíos de dinero de ambos, en efectivo, al gobernador del estado de Cojedes, Johnny Yáñez Rangel, según reconstruyó LA NACION.

Yáñez Rangel es el funcionario que había volado junto con Antonini hacia Uruguay para cerrar unos negocios. El gobernador también defendió a Kauffmann y a Durán durante los primeros días que siguieron al escándalo. Pero luego calló.

Tirado de la lengua por Antonini y los margaritas, y grabado por el FBI, Abad también relató el supuesto robo de petróleo, el pago de "comisiones" y, una y otra vez, el interés de la DEA por las actividades de Durán, Kauffmann y otros "boliburgueses" en Venezuela, Colombia, Panamá y Florida.

Piloto desde hace 30 años, Abad le comentó a Antonini que lo habían interrogado agentes de la DEA y que había una investigación abierta, que se vincularía sólo en parte a la ofensiva contra Fernández Barruecos.

Conocido como uno de los empresarios más cercanos a la familia del presidente Hugo Chávez, Fernández Barruecos es uno de los principales proveedores de alimentos para el programa público Mercal. Tras más de un año de puja legal, el magnate aceptó pagarle al gobierno de los Estados Unidos una multa de US$ 1,1 millón por aquel avión, valuado en cinco millones de dólares.

Durán y Kauffmann habrían protagonizado otras operaciones dudosas, como la supuesta venta de un avión por algo más de US$ 1 millón, al contado y al doble de su valor de mercado, a un grupo de colombianos que le indicaron a Abad que no les interesaban los asientos ni la tapicería.

Ese avión lo tripuló Abad durante un par de años, según detallaron las fuentes a LA NACION. Luego lo vendió Durán, que lo cobró en cuotas, cash , y sólo cuando lo cobró por completo lo entregó en Medellín.

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