Un CoColazo.

Apuntado por Bianchi y aprobado por Basile, el pibe Colazo no puede creer lo que vivió en su debut y sueña. "Ojalá pueda subir a Primera", dice.
Nunca se lo imaginó. "Compartir una comida con Palermo, con Riquelme, con Ibarra. Que ellos me den consejos antes de salir a jugar...", dice, con los ojos iluminados, y enseguida agrega: "Ahora sueño con que el 15 cuando me presente a entrenar me suban con ellos, con Basile, con la Primera". Para Nicolás Colazo todo se dio de golpe, en un par de días, y ya de vacaciones se ilusiona con lo que puede pasar en la vuelta al trabajo, a mediados de la semana que viene. Y Carlos Bianchi ya lo señaló como un buen proyecto... Y a Coco Basile le gustó su juego...

El comienzo de su sueño máximo empezó a tomar forma el jueves de la semana pasada, cuando lo convocaron para hacer fútbol con el plantel profesional. "Ahí jugué de titular y al día siguiente, cuando hicimos pelota parada, me di cuenta de que podía llegar a jugar. Estaba muy nervioso. Recién el sábado me tranquilicé un poco. Y también me ayudó que los más grandes me dieran consejos, que me dijeran que jugara como yo sé, que al principio no me complicara e hiciera las cosas sencillas. Igual, en el primer tiempo me sentí atado. Y en el segundo me solté más y me fue mejor", cuenta el pibe que participó en los tres goles y vivió su tarde soñada.

Nacido el 8 de julio de 1990 en Ballester, hijo de Carlos y Nancy, Colazo empezó en el fútbol gracias a su madre. "Como me la pasaba pateando contra la medianera, un día vino el vecino que estaba organizando la actividad en Unión Vecinal y le dijo a mi mamá: 'Nancy, ya que golpea todo el día mi pared llevalo al club...'. Y mi mamá al otro día me llevó. Ese fue el principio, con cinco años", cuenta el pibe justo el día de su cumple, y su papá, que lo acompaña en su visita a Olé, agrega: "De chico era delantero y hacía la diferencia porque le pegaba fuerte. Metía más de 100 goles por año". En ese tiempo, Nico usaba el 9 y tenía la melena rubia un tanto larga igual que su ídolo Batistuta. "Quería ser como él", dice.

A Boca llegó con edad de preinfantiles, después de pasar por más de cinco equipos de baby fútbol y de probarse y hasta jugar amistosos en Argentinos. "Ahí empecé a escuchar que todos hablaban de Parque y entonces fui. No bien me vio Maddoni me hizo quedar y también me llevó a Boca". Y en Boca siempre jugó de volante por izquierda, el mismo puesto en el que el sábado hizo su estreno.

En Barrio Sarmiento, en la calle Libertador San Martín al 6.000, el teléfono no paró de sonar desde el sábado a la noche y aún hoy los vecinos lo siguen parando por la calle, sorprendidos por haberlo visto en Boca. "No somos de contar mucho. Sabían que estaba en el club, pero no que podía llegar a debutar. Casi todos me comentaban cómo había festejado el gol con Palermo. Creo que ahí se me soltó la cadena. Cuando veía por la tele la repetición de los goles no lo podía creer. Parecía otra persona. Sentí que estaba viendo una película de algo que siempre soñé y que no sabía si iba a cumplir".

-¿Te felicitaron mucho?

-En realidad todos se portaron muy bien conmigo y en un momento hasta se me acercó Bianchi y me dijo: "¡Bravo!". Lo miré y me quedé duro, sin reacción.

-¿Y ahora con qué soñás además de empezar a entrenarte con Primera?

-Con ganarme un puesto y jugar muchos partidos. Ese es mi primer sueño. Y después, con salir campeón en Boca...

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