Ojo con el Coco

Ojo con el Coco
Basile recibió apoyo de todos lados: de sus íntimos, de la CD y en especial de Bianchi, que bancará sus decisiones y hasta se iría con él si Boca no levanta.
"Sos un fenómeno y podés revertir esto. No tenés por qué renunciar...".

Alfito Basile no tiene el vozarrón del padre pero sus palabras retumbaron en la habitación 707 del hotel Emperador. Sorprendido por las versiones de renuncia, el hijo del Coco voló hacia la concentración, la noche del domingo, para convencer al DT de que no se fuera. "Entró como un camión a la pieza", contó un testigo del hecho. El espaldarazo de Alfito fue completado por Claudio Codina (amigo íntimo de Basile), Cacho Recassens (su representante) y Juan Carlos Crespi (el dirigente con más llegada al DT). Todos le dieron su apoyo desde lo afectivo. Pero si ellos lo bancaron desde el sentimiento, hubo otro respaldo clave, desde lo laboral y profesional: el de Carlos Bianchi. Consciente de que su futuro como manager depende del futuro de Basile como DT, decidió jugarse por la continuidad de Alfio. Un "si es necesario me voy con vos" que sirve como blindaje para fortalecer a Coco.

"El fútbol no es para sufrir. Y yo estoy sufriendo". Visceral, desde sus fibras más íntimas, así les habló Basile a su gente en esas horas posteriores a la caída con Godoy Cruz. Al Coco se lo notaba sin fuerzas como para "sacar esto adelante", como le admitió a Bianchi. Según hombres de su confianza, estaba muy caliente porque no ve respuestas futbolísticas ni anímicas de sus players. La derrota lo dejó enojado con "los paraguayos". Con Cáceres, por su error en el primer gol. Y con Morel, por haberse ido al ataque en la jugada que terminó en el tercer tanto de Godoy Cruz. Tampoco le gustaron algunas actuaciones, se molestó con Medel por la roja, se lamentó por una nueva lesión de Riquelme y por las chances de peligro desperdiciadas. A esos problemas se le suman cuestiones extrafutbolísticas. A Coco le molesta el "puterío" que se vive en el club. Pro y antibianchistas lo dejan a él en el medio y así recibe tiros de ambos lados. Por eso, habría pedido que Crespi, vice 2° del club pero alejado de Ameal y Bianchi, vuelva a tener presencia en el vestuario. También espera que la CD no se meta en sus decisiones. Estas condiciones fueron aprobadas por el Virrey, quien piensa seguir con este proyecto "más unido al Coco que nunca", como explicó un dirigente. Lo de Bianchi es entendible. El ya avisó que no piensa dirigir por más que Basile se vaya mañana. Esa decisión lo deja afuera del club porque la postura de Ameal y Cía. es que el Virrey agarre como DT ante esa hipotética situación. Ante esa coyuntura, no dudaría: se va.

Ayer por la tarde, durante más de tres horas, hubo junta dirigencial: Ameal, Bianchi, London, Palmieri y Zemborain se reunieron en Presidencia del club para analizar los pasos a seguir. Lo principal fue intentar minimizar el amago de renuncia del Coco. "No habrá conferencia de prensa porque no tenemos por qué desmentir algo que nunca sucedió", fue el escueto mensaje. La idea fue maquillar el episodio del domingo por la noche para no debilitar la imagen del entrenador. Aunque, en realidad, con esa actitud, fue el propio Basile el que probó cómo le queda la soga en el cuello. "Entre todos lo convencieron. Ahora, tal vez saca dos buenos resultados con Estudiantes y Vélez, luego viene el receso y después tocan Tigre y River, que no vienen bien. Si el equipo sale bien parado, termina peleando el título", declaró un dirigente, optimista.

Así, con la banca de Alfito, con el apoyo incondicional de Bianchi, con el respaldo del resto, Basile se rodeó de un buen sostén y, dicen, recuperó el ojo del tigre. "Está con ganas de jugársela", contó alguien de su entorno. Sin Román, pondrá un 4-4-2. Meterá mano y se la jugará contra Estudiantes. "Y si pierde, será una noche como la del domingo", pronosticó un dirigente. Ojo con el Coco. Está fortalecido y tiene apoyo desde todos los frentes,,,

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