Los cocaleros comenzaron a celebrar la victoria del sí.

Son la principal base de apoyo al gobierno.
VILLA 14 DE SEPTIEMBRE, Bolivia, (Reuters).- Banderas tricolores -azul, blanco y negro- saludaron por anticipado ayer, en el corazón cocalero de Bolivia, la aprobación en el referéndum de hoy de una nueva Constitución "plurinacional" y socialista.

Nadie dudaba en la región tropical central de Chapare, cuna política del presidente Evo Morales, que el sí al cambio constitucional logrará un respaldo mayoritario, paso clave de la "refundación" prometida por el líder indígena.

Bonifacio Guillén, uno de los miles de campesinos productores de coca del Chapare, dijo que confía en la victoria "arrasadora" del sí, que se sumaría a los tres triunfos electorales sucesivos logrados por Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS) desde diciembre de 2005.

El mandatario indígena, único presidente boliviano elegido con mayoría absoluta de votos en casi tres décadas, tiene previsto votar a primera hora de hoy en el pequeño pueblo cocalero de Villa 14 de Septiembre.

Las apacibles calles de Villa 14 lucían más banderas "masistas" que afiches a favor del sí, en un escenario en el cual estaba totalmente ausente alguna señal a favor del no.

"[Con la nueva Constitución] habrá apoyo a los campesinos, antes no había nada. Ahora tenemos el bono Juancito Pinto [ayuda económica para los estudiantes]", dijo Guillén mientras masticaba coca y sostenía en los brazos a su pequeño hijo.

El menor es uno de los más de un millón de niños bolivianos que recibe ese bono anual de casi 30 dólares, que premia la asistencia escolar y está financiado con las ganancias de la industria petrolera nacionalizada por Morales.

Fuera la DEA

Los cocaleros celebran también que el cambio constitucional pueda consolidar medidas como la expulsión de la agencia antidrogas estadounidense DEA ( Drug Enforcement Administration ), decidida por Morales en noviembre.

"Antes no nos dejaban ni secar [la coca]. Teníamos que hacerlo a escondidas", confesó Facundo Espinoza, un cocalero que vive en el lugar hace 50 años.

"Era humillante", dijo Deysi Flores mientras revolvía con un pie un montón de hojas de coca puestas a secar bajo el ardiente sol.

Edgar Torres, dirigente del MAS en Villa 14, aseguró que la función de la DEA no era necesaria. "Los sindicatos somos el mejor control social", dijo.

El pueblo de Villa 14 respira el optimismo de presentir que con la nueva Constitución su futuro cambiará. "El beneficio [de la nueva Carta Magna] va a ser para todos nosotros", afirmó Torres.

"Los grandes terratenientes no van a estar de acuerdo, los grandes millonarios menos", agregó Torres, repitiendo la mil veces repetida proclama del presidente Morales, mientras acariciaba una bandera de Bolivia que reza "la coca no es cocaína".

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