El cobre y LAN, dos pruebas de fuego para el presidente electo de Chile

El cobre y LAN, dos pruebas de fuego para el presidente electo de Chile
Sebastián Piñera, en la mira por su plan para la estatal del cobre y por sus negocios.
"El pueblo habló", dijo Ricardo Lagos al asumir la derrota de la Concertación el pasado domingo. A juzgar por la guerrilla de acusaciones en el oficialismo por las culpas de su fin de ciclo, y los problemas que le han surgido al presidente electo en las últimas horas, todos están teniendo dificultades para escuchar la voz de la calle.

El secreto que impuso Sebastián Piñera sobre sus posibles ministros y el cerco que levantó a su alrededor para impedir que los partidos de su coalición lo presionen al finiquitar su gabinete, indica que sí entendió que la primera señal es que sus 22 ministros y respectivos subsecretarios no serán determinados por cuoteos políticos.

Está por verse si lo logra. Porque si el martes sorprendió a todos al anunciar que partía al Lago Ranco a terminar de conformar su equipo, lo que lo alejaba a cientos de kilómetros de los dirigentes políticos, ayer el viaje se pospuso.

El cambio se produjo cuando muchos recordaban la pregunta que le hizo una periodista en el último debate televisivo: "¿Está esperando que suban las acciones de Lan para venderlas?". Porque una ola especulativa eyectó el precio de las acciones de la principal empresa de Piñera, mientras él distribuye tareas y exige resultados en agitadas jornadas.

La polémica por las cuantiosas ganancias que obtendrá el futuro presidente (se calculan en 11 millones de dólares) al no cumplir su promesa de vender sus acciones antes de la elección, ya no le juega en contra. Está elegido. Pero le cobrarán la cuenta.

En rigor, Piñera ya no piensa en sus empresas. Todas las instrucciones las dejó en manos de dos de sus hombres de confianza: Jorge Errázuriz, cabeza de la corredora de Bolsa Celfín y el abogado Fernando Barros, el mismo que defendió a Pinochet cuando estuvo detenido en Londres.

Fiel a su carácter de que la meta obtenida lo aburre, hoy toda su energía está puesta en su futuro en La Moneda.

En el golpe de cambio que debe dar al anunciar los nombres que lo acompañarán en el desafío más importante emprendido por el empresario. Por eso el hermetismo con el que arma su equipo fundacional.

Su meta: un grupo de profesionales jóvenes y de excelencia. Y en los cargos políticos clave, hombres incondicionales. Nadie duda de que el joven abogado Rodrigo Hinzpeter será su ministro del Interior. La prueba de fuego la pasó Hinzpeter en marzo de 2004. El día en que Piñera debió violentamente abandonar la presidencia de su partido por imposición de sus socios de la UDI y sus leales amigos del ala liberal lo abandonaron. Con excepción de Hinzpeter.

Otro que se ganó su espacio fue Cristián Larroulet, cabeza del Instituto Libertad y Desarrollo de la UDI, quien coordina los planes de gobierno. El ex colaborador del régimen militar fue uno de los primeros que se puso a su lado hace ya más de un año a pensar en el futuro gobierno.

Nadie mejor que él para conducir el ministerio de la presidencia, una copia del estado mayor de la jefatura del ejército que Pinochet traspasó a La Moneda y la Concertación conservó.

Junto a Larroulet, figuran varios jóvenes que Piñera viene seleccionando desde hace más de una década de las listas de los mejores egresados de Ingeniería Comercial y Derecho de la Universidad Católica. A muchos los ha mandado a post-grados a Harvard y otras universidades de élite para luego integrarlos a sus empresas y hoy a sus equipos de gobierno.

La segunda polvareda de ayer la provocó el anuncio de Piñera de que incorporará capitales privados a la Corporación del Cobre (Codelco), la mayor empresa del país que controla el cobre nacionalizado por Allende en 1971 y que entre 2006 y 2009 le aportó US$ 25 mil millones al fisco. No fue una sorpresa.

"Un administrador público moderno tiene que ser como la levadura: capaz de crear las condiciones para atraer y motivar al sector privado para que haya soluciones privadas a los problemas públicos", dijo sobre la introducción de capitales privados en varias áreas estratégicas. Sabe de lo que habla. Fue senador durante 8 años y el principal escrutador de la Ley de Presupuesto del gobierno.

En febrero deberá renovarse el directorio de Codelco. Será la primera prueba de fuego para sus planes. Sabe que si quiere introducir cambios debe hacerlos de inmediato, en el año del Mundial de Fútbol, una fiesta que domina. Porque después, la presión social se lo impedirá.

Comentá la nota