Cobos todavía no enamora a la UCR

Mientras crece el embate oficial en su contra, el radicalismo sigue desconfiando de él y busca opciones para apoyar en 2011
Desde hace más de un año y medio es el candidato con mejor imagen en las encuestas, consiguió que la UCR le perdonara haber creado el radicalismo K y tiene una exposición pública permanente desde su cargo de vicepresidente.

Pero a pesar de estas ventajas, Julio Cobos todavía no logró convertirse en el candidato del radicalismo para 2011, y dentro del partido cada día aparecen nuevos postulantes para probarse ese traje.

Por una sumatoria de cuestiones externas e internas al radicalismo, la candidatura de Cobos entrará por unos meses en compás de espera, para tranquilidad de la mayor parte de su partido, todos su socios del Acuerdo Cívico y Social (ACyS) y en algún sentido hasta el propio Cobos. La fenomenal ofensiva del Gobierno esta semana en su contra -Cristina Kirchner lo acusó de conspirador y no quedó ministro sin pedirle la renuncia- terminó de convencer a los más entusiasmados con su candidatura de que lo mejor será esperar a que aclare y olvidarse de jugadas electorales por ahora.

"Esto lo llevó a reafirmar que su prioridad es la vicepresidencia y su función en el Senado, muy por encima de cualquier candidatura", dijo a LA NACION uno de los hombres que más horas comparten con Cobos.

Además del efecto lógico que provocó la embestida oficial en el entorno del vicepresidente, aceleró movimientos dentro de la UCR que ya se insinuaban desde 2009. En voz baja y sin cuestionar directamente a Cobos, por lo menos cuatro dirigentes nacionales de la UCR están anotados en la previa de la carrera presidencial. Se trata del titular del partido, Ernesto Sanz; el diputado Ricardo Alfonsín, y los jefes de los bloques de la UCR en el Senado, Gerardo Morales, y en Diputados, Oscar Aguad.

¿Por qué el radicalismo busca candidatos alternativos si hasta el peronismo da por hecho que en el 2011 deberán enfrentar a Cobos?

Dentro de la UCR, cobistas y radicales de todas las corrientes tienen muy claros los motivos.

Al límite institucional que le impone su papel como vicepresidente se suma la desconfianza mutua entre Cobos y el radicalismo, que se agudiza después de los enfrentamientos periódicos con el sector de la UCR orgánica que integran Morales, Alfonsín y, en menor medida, Sanz.

Suponiendo que la UCR le haya perdonado su pasado kirchnerista (no todos sus dirigentes lo hicieron), en el partido siguen sin aprobar su relación amistosa con el PJ disidente y su negativa a desactivar el Confe, el partido que creó en Mendoza para competir por fuera del radicalismo.

El clima empeoró después de la escandalosa pelea entre el cobismo y la UCR orgánica por los cargos en el comité nacional, en diciembre.

Sus correligionarios temen un viraje de último momento de Cobos que los deje sin candidato para 2011 y no creen en las promesas de amor eterno del vicepresidente.

Cobos está igual. Sabe perfectamente que, salvo el círculo íntimo que lo acompaña desde que era gobernador, el resto del partido se le acercó cuando vio cómo trepaba su popularidad después del voto "no positivo" en el Senado que tumbó las retenciones móviles al agro.

"Por ahora para la UCR Cobos es sólo una cara bonita", reconoció a LA NACION un alto referente del cobismo. Quiso decir que los atrae su aceptación pública, pero no adhieren a la figura de Cobos por sí misma.

Este sentimiento provoca una especulación que ningún radical oculta: hoy, el candidato preferido es Cobos, pero si bajara en las encuestas dejaría de serlo. Por las dudas de que eso pase, todos empezaron a buscar figuras que puedan reemplazarlo.

"Tengo vocación de poder, pero la pongo en el partido y las ideas, y si hay un candidato en mejores condiciones de ganar para llevar adelante esas ideas, adelante con ése", sintetizó Alfonsín. En la misma línea aceptó la postulación Sanz. "Hay gente en mejores condiciones que yo para ser candidato, pero si me tocara, asumiría cualquier representación que me diera el partido", dijo.

Aguad tampoco se negó, aunque aclaró que "sin un programa no sirve tener un candidato", y compartió que debe imponerse "el que tenga más respaldo de la gente para llevar adelante ese programa".

Un poco por esa presión de la UCR y otro por la del Gobierno ni siquiera los cobistas lanzan con todas las letras la postulación del vicepresidente Cobos. "La mayoría de la UCR lo ve bien, pero hay que definirlo en una elección interna del ACyS", advirtió Juan Jaliff, presidente de Confe.

El candidato presidencial del acuerdo que la UCR comparte con Elisa Carrió, el socialismo y el GEN saldrá de las internas que diputen entre ellos. Pero para estar ahí Cobos deberá primero terminar de conquistar a sus correligionarios.

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