Cobos teme por el impacto de su voto

Busca "motivos irrefutables" para recomendar la remoción, pero no quiere quedar atado al Gobierno
El vicepresidente Julio Cobos y sus principales asesores pasaron la tarde de ayer evaluando si había argumentos sólidos para desplazar a Martín Redrado del Banco Central por motivos que no fueran los esgrimidos por el Poder Ejecutivo.

Cobos sostiene que Redrado actuó bien cuando se negó a cumplir el decreto 2010 que le ordenaba pagar deuda con reservas de la entidad (lo que le reprocha el Gobierno), pero tiene una visión más crítica de su desempeño anterior, y además responsabiliza al economista de haber llevado la pelea por su destitución hasta límites insostenibles.

Con ese mar de fondo, hoy Cobos y su equipo seguirán buscando razones de peso que justifiquen una destitución. Si las encontraran, podrían avanzar en ese sentido, pero sólo si se trata de argumentos irrefutables. El vicepresidente no quiere quedar otra vez expuesto a la crítica del Gobierno y de la oposición.

En cambio, si los causales no lo convencen, Cobos preferirá rechazar su remoción.

Con esta consigna, ayer la senadora Laura Montero y el ex diputado Jorge Albarracín (ex funcionarios de Cobos en Mendoza), junto con su asesor todoterreno Raúl Baglini y el propio vicepresidente, empezaron a bosquejar los fundamentos del dictamen que analizará el desempeño del titular del Banco Central.

Según confiaron a LA NACION dos fuentes del círculo íntimo del vicepresidente, están poniendo por escrito argumentos en favor y en contra de Redrado.

Con esta particularidad, el mismo dictamen podría servir tanto para aconsejar la permanencia o la remoción de Redrado. A último momento, Cobos tomará esa decisión, que hasta anoche lo desvelaba.

La verdad es que al vicepresidente no lo convence para nada aparecer apoyando la decisión del Gobierno de remover a Redrado (aunque él usaría otros argumentos), pero tampoco quiere reeditar su enfrentamiento por la resolución 125.

Por eso ayer radicales y cobistas se abrazaban a una posibilidad remota: que Redrado, habiendo hecho su descargo en el Congreso, decida renunciar.

Fuentes de la UCR no descartaban contactos de último minuto con el economista, para convencerlo de irse frente a la amenaza de un inesperado revés en el Congreso.

Si Redrado renunciara, ya no tendría sentido que la comisión se expidiera y Cobos quedaría liberado de optar por su permanencia o su remoción, analizaba ayer la dirigencia radical.

La otra opción que manejaban cerca de Cobos era un pronunciamiento que diera por hecho que la decisión de remover a Redrado ya está tomada. "El puede presentar sus argumento en favor y en contra, pero no es necesario que diga si tiene que irse o quedarse porque el Gobierno ya tomó la decisión", se entusiasmó uno de sus principales colaboradores.

Pero aunque esa visión era compartida por varios cobistas, el vicepresidente la había negado la semana última, cuando dijo a LA NACION que iba a pronunciarse "por sí o por no".

En ese mar de dudas, ayer lo único seguro era que Cobos había decidido analizar toda la gestión de Redrado y no solamente su actuación frente al decreto 2010. Era lo que le había aconsejado el presidente de la UCR, Ernesto Sanz, y también lo que reclamaban otros bloques opositores, como Pro y GEN, que comanda Margarita Stolbizer.

Todos ellos argumentan que Redrado convalidó con la política monetaria los índices del Indec, lo acusan de beneficiar deliberadamente a determinados tenedores de bonos y sospechan que desde que es funcionario quintuplicó la cartera de clientes de su fundación, Capital. También le cuestionan el manejo de la inflación y los grandes gastos de la entidad financiera.

En todos esos temas buceó ayer (y seguirá hoy) Cobos, en busca de algún dato clave que le permita despegarse, o no, de la suerte de Redrado.

JULIO COBOS

Vicepresidente de la Nación

* Lejos del Gobierno. Cobos no quiere aparecer renunciando a su liderazgo opositor, por eso sólo decidirá remover a Redrado si encuentra argumentos muy fuertes que lo diferencien del Gobierno.

* Cautela. El vicepresidente tampoco quiere enfrentar gratuitamente a la Casa Rosada, cuando la suerte de Redrado ya está definida.

* Esperanza. La mejor salida para Cobos sería que Redrado decidiera renunciar por miedo a un revés en el Congreso.

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