Cobos se retira a la vida familiar

No será candidato a diputado; sólo se postulará como delegado partidario en la UCR de Mendoza
Como una estrella que se va apagando, la figura del vicepresidente Julio César Cobos parece ir desapareciendo como consecuencia de un proceso que comenzó la misma noche que rechazó la resolución 125 en el Senado, cuando alcanzó el pináculo de su corta y vertiginosa carrera política, y que ha desembocado en su decisión de no participar como candidato en el próximo turno electoral.

En el horizonte de Cobos hoy sólo aparece una postulación a delegado por Mendoza para el comité nacional de la UCR (las internas se celebrarán el próximo domingo), un cargo menor si se toma en cuenta que su "voto no positivo", el que derribó las retenciones móviles en 2008, lo había convertido en uno de los políticos con mejor imagen del país.

Sus colaboradores más cercanos aseguran que no todo está perdido, que su postulación a un humilde cargo partidario será la plataforma de lanzamiento hacia la presidencia del partido, que en diciembre renueva autoridades. "Julio hoy se ve como un hombre de reserva", sostienen sus allegados.

Las aspiraciones presidenciales de Cobos quedaron sepultadas el 13 de abril último, cuando la conducción del partido proclamó a Ricardo Alfonsín como "el" candidato radical a la presidencia. Ese mismo día, Cobos anunció que no participaría de las primarias del 14 de agosto.

Su desaparición de la escena electoral terminó de concretarse el jueves último. "Después de haber sido gobernador de Mendoza y vicepresidente, no puedo ser candidato a diputado nacional", confirmó Cobos en una sorpresiva, pero calculada, visita a la Sala de Periodistas del Senado, en la que, para sumar más dramatismo, afirmó que en su futuro veía a "un hombre tranquilo, de familia, trabajando para el partido".

¿Qué pasó entre aquella fría madrugada de invierno de 2008 y este presente apagado? Aliados y rivales coinciden en señalar la furiosa campaña oficialista en su contra como una de las causas de la pérdida de imagen de Cobos. Aquella ofensiva arrancó el mismo día de su polémico desempate, cuando Cristina Kirchner lo acusó desde un palco en Chaco de haber "defeccionado" como miembro del proyecto que lo había elevado como paradigma de la "transversalidad" kirchnerista.

"En realidad, Cobos decidió bajarse un mes después de que se murió Néstor Kirchner porque no aguantaba las críticas del kirchnerismo", opinó un dirigente radical que no lo aprecia y que lo enfrentó cuando el mendocino abandonó la UCR, pero que hoy mantiene una alianza táctica con el vicepresidente.

Sin embargo, los ataques kirchneristas ("traidor" fue la palabra preferida para hostigarlo) no son el único factor que jugó en contra de las aspiraciones políticas de Cobos. También la dinámica interna de la UCR ayudó a desgastarlo.

De hecho, el último y definitivo golpe se lo dio la conducción del partido, limitándole su margen de acción y arrinconándolo con una política de hechos consumados (como la proclamación de Alfonsín), que lo obligaron a resignar su precandidatura presidencial. "Siempre dije que el regreso a la UCR fue un error, que debió haber seguido con el Confe [Consenso Federal]", se quejó ante LA NACION uno de los dirigentes fieles a Cobos.

Juego acotado

Las pruebas están a la vista. El principal aporte del cobismo hoy se limita a la plataforma electoral a través de la senadora y ex ministra de Economía de Cobos en Mendoza, Laura Montero.

La legisladora integra, además, la Comisión de Acción Política junto con otros dos leales al vicepresidente: el diputado Daniel Katz y el senador Eugenio Artaza. Pero las decisiones estratégicas de la campaña alfonsinista no pasan por ahí, dicen los cobistas, que se arrogan como un logro propio el acercamiento de la UCR al Peronismo Federal de Francisco de Narváez y recuerdan que cuando el vicepresidente lanzó la propuesta, fue rechazada por los dirigentes que hoy la defienden.

En Mendoza, en tanto, sólo un puñado de dirigentes de peso mantiene su lealtad. Ellos son los intendentes de Godoy Cruz, Alfredo Cornejo; de Junín, Mario Abed, y de La Paz, Gustavo Pinto, y el diputado nacional y candidato a intendente de Rivadavia, Ricardo Manzur.

Un último factor que ayudó a moldear este presente es el familiar. "En los últimos años me perdí las colaciones de grado de mis hijas", confesó Cobos, con cierto dejo de amargura, ante la prensa acreditada en el Senado.

Sólo el tiempo dirá si éste es el principio del fin de la carrera política de Cobos o si, por el contrario, es sólo una retirada estratégica con la mira puesta en 2015.

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