Cobos y De Narváez juegan al misterio

Desde que el diputado se ocupó de respaldar al vice ante el ataque del oficialismo y la oposición, se tejen especulaciones sobre una posible alianza entre los dos. Ellos no lo admiten. Pero tampoco hacen nada para negarlo.
No los une el amor. Pero pública e impúdicamente no dejan de tirarse piropos y flores en cada oportunidad que se les presenta. Los une la ambición. No les importa incomodar o escandalizar a propios y aliados. Pero no tienen la ceguera de los enamorados. Miden cada uno de sus pasos y declaraciones milimétricamente. Con una obsesión casi científica.

Esta semana fue el turno del peronista Francisco de Narváez, que salió a apoyar con todos sus cañones al vicepresidente radical Julio Cobos, que había recibido una dura embestida del Gobierno y opositores pidiendo su renuncia.

Antes había sido el radical Cobos el que había apoyado al peronista De Narváez, cuando lo habían acusado de tener relaciones con la causa judicial de la efedrina.

Según la mayoría de las encuestas, ellos son los dos dirigentes con mejor imagen de todo el país. Las especulaciones con algún probable acuerdo electoral ponen los pelos de punta a sus más inmediatos seguidores.

Conocedores de los meandros de la política, ambos lo saben, y por eso cultivan el arte de la gambeta a la hora de responder sobre el tema. No lo afirman, pero tampoco lo descartan vehementemente.

EQUILIBRIO. En política no siempre uno más uno es dos. Pero hay quienes especulan con los votos que recogería la fórmula Cobos presidente, De Narváez gobernador bonaerense.

Claro que si Cobos deslizara esta pretensión, rompería el delicado equilibrio que intentan mantener desde el Acuerdo Cívico y Social, donde conviven radicales y socialistas con los seguidores de Carrió.

Pero Cobos ya los desairó cuando prefirió aliarse a los Kirchner y el resto de su partido prefería acompañar la aventura de Roberto Lavagna.

Los lazos de De Narváez con el PJ son aún más débiles. Gran parte del partido ni siquiera le reconoce su filiación. Desde el narvaecismo, responden con una provocación: ¿dirán lo mismo cuando se acerque la hora de la interna, que es abierta, y no depende sólo del aparato?

HISTÉRICOS. El jueves, el diputado De Narváez sostuvo que el vicepresidente Julio Cobos "no debe renunciar" y se quejó de "una postura un poco histérica" de su ex aliado y jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, y de la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, porque "están utilizando esta situación equivocadamente, con fines electoralistas".

"Lo digo por ambos. Acá hay que volver a tener la mesura que necesita el país. Es un poco histérico decir ‘de candidaturas no hay que hablar, en este momento nos tenemos que abocar a la agenda nacional, es importante que cada uno tome sus responsabilidades’, e inmediatamente decir ‘Cobos tiene que renunciar porque es candidato’", prosiguió.

El Colorado dijo que si Cobos "llegara a tomar esa decisión, inmediatamente (Macri y Carrió) dirían ‘está desestabilizando la democracia, no está cumpliendo para lo que fue elegido’. Están tratando de poner una cortina de humo sobre el fondo de la cuestión".

"No pongamos al vicepresidente en un lugar que hoy el país necesita que sea otro. En ningún momento el señor vicepresidente ha dicho ‘estoy en campaña, soy candidato’. Ha dicho ‘tengo vocación, lo haré el año que viene si es que lo haré’. Punto final al tema", prosiguió.

SINTONÍA. Unos días después de la derrota de Néstor Kirchner en la provincia de Buenos Aires, consultado sobre su relación con De Narváez, Cobos aseguró: "En alguna oportunidad hemos estado juntos hemos acordado en la necesidad de acordar las políticas de Estado que requiere nuestro país". Agregó que "hay que trabajar en forma conjunta y que cada uno ponga la impronta conforme a hilar fino en cada uno de los espacios políticos". Luego concluyó: "Estamos en la misma sintonía en ese sentido".

Cuando se le preguntó a De Narváez si estará junto al vicepresidente en 2011, el empresario sonrió y contestó: "Y... juntos vamos a estar". Inmediatamente aclaró: "En espacios políticos que se complementen". También dijo: "Lo que él piensa y lo que yo pienso tienen una enorme coincidencia". La puerta parece lejos de estar cerrada.

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