Cobos mostró antes del 28 el juego que se esperaba para el día después

Por: Eduardo Aulicino

Hubo más de una gestión desde el máximo nivel de la UCR --conversaciones de tono informal, si se quiere-- para que Julio Cobos hiciera su aporte a la campaña del Acuerdo Cívico y Social en la Provincia. La respuesta, se destaca ahora, descartaba o postergaba ese gesto: el vicepresidente sólo iba a jugar fuerte en su distrito, Mendoza. Eso explica, en parte, el enojo con que fue contemplada la imagen de Cobos recibiendo a Francisco de Narváez. Y hay más: la mayoría en esa difícil sociedad opositora cree que el mendocino exhibió hasta dónde privilegia su proyecto, aunque muchos, y no sólo sus directos competidores, esperaban que esta carrera arrancara recién después del domingo 28.

Frente a un hecho que de mínima se consideró intempestivo, las reacciones fueron diferentes, aunque partieron de un punto en común: la evaluación de lo ocurrido como un hecho que, al menos en la Provincia, complica los planes del frente opositor. El acuerdo electoral encabezado por De Narváez se vio favorecido y los cruces entre Elisa Carrió y el vicepresidente le dieron un poco de respiro a Néstor Kirchner, que con su última ofensiva montaba un escenario riesgoso: el de la polarización con la unión de peronistas disidentes y macristas.

Algunos de los afectados prefirieron no hacer ruido para no complicar más la campaña. Margarita Stolbizer dijo lo suyo, pero se mostró cauta. Ricardo Alfonsín hizo llegar su mensaje a través de un dirigente con llegada a Cobos, pero decidió no hablar en público.

¿Quedan esperanzas de algún gesto de Cobos para compensar? Si las hay, son escasas. "Una foto similar, de visitante, como para salir del paso no serviría de nada. Y hasta podría tensar más las cosas con Carrió. Si hay compromiso, debería expresarse de otro modo", dice un dirigente del radicalismo bonaerense. Lo dice en días difíciles para ellos: la difusión de encuestas que recortan la pelea a Kirchner y De Narváez se combina con lo que definen como "victimización" del candidato y empresario, por la carga kirchnerista que siguió a la citación despachada en plena campaña por el cuestionado juez Francisco Faggionatto Márquez.

Otros radicales que eligieron el silencio, cercanos a la conducción de Gerardo Morales, creen que esto genera tensiones y polémicas prematuras sobre las posibles fórmulas para el 2011, un tema abierto en la sociedad opositora y también en el interior de la UCR orgánica.

Pocos consideran razonable interpretar el gesto de Cobos como una factura a los dirigentes del acuerdo bonaerense, por algunos desplantes en el armado de las listas. Parece demasiado, teniendo en cuenta además que el tercer casillero de la tira para diputados es ocupado por un representante del vicepresidente. En todo caso, y aun afectando a sus aliados de la Provincia, la foto con De Narváez pareció una forma de privilegiar su figura y de no quedar atado sólo a los resultados que finalmente coseche el Acuerdo Cívico y Social.

Todas estas cuentas también las hizo Carrió, competidora directa del mendocino en la carrera por la candidatura en esta franja política. La líder de la Coalición Cívica no se anduvo con vueltas: fue dura con Cobos y le apuntó también a De Narváez. Sabe que la pelea tiene proyección nacional y también que los resultados de la Provincia, para bien o para mal, impactarán en sus planes después del 28.

Carrió, en rigor, es la que más viene apostando a la lectura nacional de los comicios. En muchos casos junto al radical Gerardo Morales, visitó varios distritos del interior, además de seguir de cerca la campaña en Capital, donde figura en un trabajado tercer lugar de la lista. En uno de sus viajes, se vio apenas un rato con Hermes Binner. El socialismo dejó trascender cierta frialdad en la cita: también el gobernador de Santa Fe hace planes para el 2011.

Son todas imágenes de una pelea en la que Cobos puso de relieve su juego. Un juego que lo muestra como emergente de esta política, no como líder partidario. Si se quiere, otra señal de época.

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