Cobos, el involuntario aliado del Gobierno en la crisis del Central

El vicepresidente explora desde el Congreso una salida negociada a la crisis del Banco Central, que permita a la Casa Rosada hacerse de una porción de las reservas, aunque minimizando el riesgo de embargos. Esta posición reavivó las internas en la UCR. El sector que lideran Ernesto Sanz y Ricardo Alfonsín, se preguntan cual es el beneficio de ayudar a los Kirchner. El dilema de la gobernabilidad.
La política argentina vive horas de intensas paradojas. El hombre señalado por el gobierno como el monje gris detrás de la "conspiración permanente" que denuncia Néstor Kirchner, es por estas horas la vía de salida más decorosa que podría encontrar la Casa Rosada a la crisis del Banco Central.

Es que Julio Cobos le dio una vía de salida institucional al choque de poderes en el que se sumergió el Gobierno con su atropellada sobre Martín Redrado y las reservas. La reunión que mantuvo hoy con senadores de todas las bancadas –menos del oficialismo- no fue del agrado de todos sus correligionarios.

"Ellos provocaron esta crisis, que ellos la resuelvan, no convoques al Congreso", susurraron en los oídos del vicepresidente algunos de sus colegas de la UCR más combativos. "O con alguna experiencia ya acumulada en esto de ser los idiotas útiles de los peronistas", agrega un dirigente de esa fuerza a La Política Online.

Como sea, luego de la reunión que mantuvo hoy Cobos con los dirigentes opositores no ocultó su voluntad acuerdista, al anunciar que su intención era la "búsqueda de consenso" con el oficialismo para encontrar una salida a la crisis del Central.

Pero que se entienda bien, no se trata de un contubernio o un nuevo pacto de Olivos, sino de la preocupación real de Cobos, Enrique Nosiglia, Raúl Baglini y Oscar Aguad, entre otros, sobre el futuro del gobierno si le niegan la utilización de las reservas. "Es la gobernabilidad la que está en juego", afirman desde este sector, que como ya se imagina en la Casa Rosada empieza a adoptar actitudes que imagina sensatas.

"Cual es el negocio de firmarle un cheque de 6.000 millones de dólares a los Kirchner, para que acuerden con los bonistas y puedan volver a endeudar al país, para gastar la plata en armados electorales", se preguntaban no si cierta lógica cerca del diputado Alfonsín.

El diario La Nación reveló hoy en que consiste la diagonal que imaginan los cobistas para salir de la crisis, y que cuenta con un interlocutor de lujo, el vicepresidente del Central Miguel Pesce, un radical kirchnerizado de vínculos históricos con Federico Storani y Leopoldo Moreau, exponentes del viejo radicalismo de pulsión acuerdista, que hoy rodea a Cobos.

El economista Mario Brodersohn y Raúl Baglini, le propusieron Pesce que en vez de crear el Fondo del Bicentenario, el Central le fuera transfiriendo al Tesoro, a través de Letras, los dólares remantes del superávit comercial -unos U$S 1.000 millones por mes. De esta manera, sostuvieron, se evitan los posibles embargos y tocar las reservas del Banco, afirmó La Nación.

Otra de las paradojas de la hora. Luego del enchastre institucional que hizo en los últimos días, en el kirchnerismo empezaron a repetir los mismos argumentos que en su momento valieron a Redrado el mote de traidor. Fue el propio jefe de los diputados kirchneristas, Agustín Rossi, quien advirtió hoy sobre el riesgo de embargo de las reservas por los fondos buitres. Exactamente las razones que esgrimía Redrado para demorar la transferencia de reservas, hasta encontrar algún atajo legal que reluciera los riesgos.

Se habla incluso que se estaría evaluando compensar al Gobierno por la evidente derrota política que significa dejar en manos del Congreso –y sobre todo de Cobos- la definición del uso de las reservas, a cambio de no objetar en las comisiones revisoras de los decretos, la expulsión de Redrado.

Sin embargo, como siempre ocurre cuando se trata de radicales, las cosas no son tan simples. El propio Gerardo Morales –eterno rival de Cobos- formó parte de la reunión de hoy en el Senado y fue uno de los elegidos para explorar un acercamiento con el oficialismo.

De manera que en el radicalismo camina por estas horas sobre una línea roja demasiado delgada. Es que luego de pasarse días agitando el parche de la defensa de las reservas y la institucionalidad, la manera en que se presente un eventual acuerdo con la Casa Rosada es vital para evitar caer en la temida figura del Pacto de Olivos. Ocasión que de concretarse seguramente sabrá aprovechar Lilita Carrió.

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