Cobos enfría su candidatura por el impacto de su voto con el Gobierno

Es por las duras críticas que recibió de la UCR al aconsejar la remoción de Redrado.
Luego de una semana donde su figura quedó en el centro de la tormenta por su decisión de acompañar al kirchnerismo en el proceso de remoción de Martín Redrado del Banco Central, Julio Cobos quiere bajar su exposición. Al punto que ya piensa, junto al grupo de colaboradores que cada vez es más selecto y cerrado, como avanzar en una estrategia que permita enfriar la expectativa pública en torno a su candidatura presidencial.

Si bien las reuniones con su círculo político no cesan, el vicepresidente decidió recluirse el fin de semana en su casa de Mendoza y mantenerse en silencio para calmar las aguas, principalmente con los referentes del radicalismo con quienes se cruzó fuerte tras su voto "positivo" en la Bicameral.

"Por ahora no tiene prevista ninguna actividad pública", comentó uno de sus voceros. Por eso el vicepresidente pegó el faltazo por primera vez en años al Festival de la Tonada en Tunuyán (a 80 kilómetros de la capital provincial), donde anoche la gente los esperaba.

Los cobistas buscan la mejor manera de cuidar la buena imagen de su jefe, que se puso solo en el medio del fuego cruzado luego de blanquear sus intenciones de competir por la presidencia en 2011 a través de declaraciones periodísticas que hizo al despuntar el año. "Se apuró al lanzarse y ahora le estamos recomendando que baje la exposición para que se deje de hablar de su candidatura. Debería concentrarse en opinar del presente, ya que el Gobierno comete tantos errores que le dará nuevas oportunidades de proyectarse", confió uno de los pocos dirigentes a los que el vice consultó antes de dictaminar en el caso Redrado.

Esa será la estrategia: disminuir la exposición pública de Cobos, mientras se negocia con el radicalismo una salida a la crisis interna que provocó al votar con el Gobierno. La solución podría comenzar a gestarse el jueves próximo en una reunión de legisladores en San Nicolás, donde Cobos estará representando, entre otros, por la senadora Laura Montero -erigida en su mensajera para pelearse con los duros del partido y luego enviarles señales de reconciliación- y el diputado Daniel Katz.

Mientras, Cobos llegó a Mendoza con la idea de cargar las pilas. "Está golpeado pero tranquilo. Y algo cansado, por el dictamen y las repercusiones que aparecieron", aseguran en su círculo más cercano. Aterrizó el jueves por la tarde, y aprovechó algunos días para descansar junto a su familia, sin dejar totalmente de lado la política. Montero, su ex vicegobernador Juan Carlos Jaliff (jefe del Confe, la fuerza cobista) y Alfredo Cornejo, intendente de Godoy Cruz (regresó a la UCR, fueron algunos de los dirigentes mendocinos con los que el vice habló por teléfono de lo que pasó y de lo que vendrá.

"Sabe que está en terreno complicado", aseguró Jaliff, quien criticó a los dirigentes de la UCR que cargaron contra el vicepresidente: "Hay radicales que están más preocupados por Cobos que por el Gobierno nacional", sentenció.

La interna radical fue uno de los temas principales que tocó el vice con sus allegados. Incluso algunos referentes del cobismo mendocino se quejan porque su líder aún no toma la decisión de regresar al partido y generar adentro de la UCR una estructura propia que le aporte un sostén en casos como la destitución de Redrado. Otros prefieren que el vice se mantenga fuera de la UCR e impulse un espacio más amplio que termine negociando un frente electoral con el radicalismo orgánico. Ese tema mantiene en vilo al cobismo.

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