Cobos en el centro de la escena

Desde distintos sectores piden la renuncia del vicepresidente. El mendocino desafía al Gobierno a que "se animen" a iniciarle un juicio político. La oposición se divide entre las críticas y el apoyo al titular del Senado. El oficialismo se une en la ofensiva
Televisión, radio y revistas han difundo escenas de los tires y aflojes que se viven entre el vicepresidente Julio Cleto Cobos, la oposición y el kirchnerismo. Si esto no estuviera ocurriendo en medio de una situación económicamente grave, la discusión sería fundamental. Pero, como lo ha dicho este medio en más de una oportunidad, el país sufre una profunda crisis y los representantes de cada provincia -diputados y senadores- no discuten ni buscan la forma en que deberían tratar de encaminar las economías regionales que están prácticamente en vías de extinción.

Todo esto hace que el común de la gente sienta que su voto no sirvió para nada; que los representantes de esas provincias están embarcados en una pelea palaciega de intereses mezquinos, que si no fuese por el drama que se vive, bien se podrían emparentar con los sainetes de Vacarezza. La lamentable figura de una persona que fue amiga hasta ayer de los Kirchner, que estuvo con el ex presidente apoyándolo desde la gobernación (de Mendoza) y que fue nombrado vice, destila ahora una deuda moral con la palabra que en su momento empeñó. Sin ánimo de caer en reiteraciones, alcanzará con decir que la situación del país es institucionalmente grave, sobre todo cuando una presidenta no se siente segura de sus capacidades de mando y piensa que alguien que actúa de esa forma puede hacerle daño.

Desde que la presidenta Cristina Fernández justificó su decisión de no viajar a China para no dejarlo al frente del Ejecutivo, Cobos pasó a ser el blanco de las críticas. Sin embargo, ratificó ayer que no renunciará a su cargo y desafió al Gobierno a que se "animen" a iniciarle "un juicio político" si no quieren que continúe en su puesto.

"A Cobos lo hace crecer el kirchnerismo", dijo a Hoy una fuente del cobismo. Es por eso que, pensando en su candidatura presidencial para 2011, no renunciará. Desde que su figura empezó a crecer como presidenciable (cuando frenó las retenciones en el Congreso), el vicepresidente sabe que dentro del Gobierno tiene la posibilidad de intervenir ante algún avance del kirchnerismo, como en el uso de las reservas del Banco Central y la destitución de Martín Redrado. Fuera del Ejecutivo, "se quedará ladrando solo", aseguran sus allegados.

Pero la posición de Cobos no es la más adecuada para oponerse al Gobierno nacional. Una de sus posibles contrincantes en los comicios presidenciales de 2011, la líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, reiteró ayer los cuestionamientos contra el ex gobernador al advertir que "no se puede ser opositor y vicepresidente al mismo tiempo", y que "a los ojos internacionales es conspirativo".

"Este conflicto institucional, que cuando existió en la época de la Alianza trajo mucho daño a la Nación, se está repitiendo casi exactamente y esto no es bueno para el país", alertó la diputada nacional. La dirigente se refirió así al enfrentamiento que en su momento mantuvieron el presidente radical Fernando De la Rúa y su vice, Carlos "Chacho" Alvarez, que terminó con la renuncia del fundador del Frepaso, tras responsabilizar al Gobierno que él integraba por el escándalo de las coimas en el Senado de la Nación.

El diputado de Proyecto Sur, Fernando "Pino" Solanas, fue aún más duro que Carrió y consideró que "hay que tener mucho estómago" para ocupar la vicepresidencia y ser candidato opositor, como Julio Cobos.

No obstante, reconoció que el titular del Senado "tiene sus razones" para no renunciar: "Dice a mí me votó la gente, no soy un ministro, a mí no me nombró la Presidenta. Si renuncia, renuncia a los ciudadanos".

En tanto, el diputado del peronismo disidente Enrique Thomas aprovechó el momento para criticar a Fernández de Kirchner, porque ha vuelto a reiterar la remanida estrategia del kirchnerismo de agredir y redoblar la apuesta ante una situación de crisis que el mismo provocó, buscando poner todas las culpas en la figura del vicepresidente Julio Cobos".

Desde el oficialismo, ayer continuaron los pedidos para que el vicepresidente renuncie. Al titular de la CGT, Hugo Moyano, y el jefe de Gabinete Aníbal Fernández, se sumó el vicegobernador Alberto Balestrini, que sostuvo que Cobos "debe renunciar" porque a su entender el vicepresidente "desestabiliza y pone en riesgo la solidez democrática".

"Si Cobos continúa en la vicepresidencia de la Nación por más explicaciones que brinde con relación a sus comportamientos desestabiliza y pone en riesgo la solidez democrática que desde 2003 todo el pueblo argentino ha tratado de consolidar para no repetir la historia trágica de fines de 2001", expresó el titular del PJ bonaerense.

En defensa de Cobos salió el legislador radical Ricardo Alfonsín, que rechazó el pedido del oficialismo para que renuncie el titular del Senado porque sería "un remedio peor que la enfermedad".

En tanto, el diputado nacional Francisco De Narváez, prefirió ser más moderado. "Tenemos que tranquilizar en las declaraciones. Creo que hay que volver a normalizar al país. Volver a este procedimiento que está a punto de comenzar, de salir de esta agresión permanente. Y me parece que la señora Presidenta tiene un rol protagónico en eso", dijo el empresario. Y consideró: "Cristina va a terminar su mandato y Julio Cobos va a terminar su mandato como vicepresidente de la Nación. Esto es lo que hace a un país normal".

La situación de Cobos como opositor dentro del oficialismo divide a la oposición entre quienes justifican su rol como contrapeso del kirchnerismo y quienes opinan que debe dejar el Ejecutivo.

El posible juicio político

La pelea entre Cobos y el Gobierno nacional se aceleró este año, luego de que Cobos decidió lanzarse de lleno en la carrera por llegar a la presidencia en 2011 y el conflicto por las reservas del Banco Central lo enfrentaron con mayor crudeza al Gobierno.

"Siempre dije que la única forma (de abandonar el cargo) es mediante un juicio político. Anímense a pedirlo", desafío Cobos. "Los que me critican son funcionarios públicos que están obligados a denunciarme si es que tienen elementos para hacerlo. De lo contrario estarían incumpliendo con sus deberes. Mi candidatura no fue testimonial como la de ellos", contraatacó el vicepresidente luego de que se alzaron varias voces del oficialismo para pedirle que renuncie a su cargo.

"Me atribuyen a mí lo que hacen ellos. Me acusan de desestabilizador pero parece que la figura del vicepresidente puede ser motivo de escarnio por parte de cualquier funcionario. Eso es destituyente. Insisto en que me inicien un juicio político", dijo.

Don Cleto en el diván

Cansino, calmo, y con cara de yo no fui. Julio Cleto Cobos está en boca de todos y a él también se refirió la psicóloga Mabel Sgrilletti que, al ser consultada por Hoy, dijo lo siguiente:"Lo que he observado es cómo se muestra al público. No sabemos si tiene una idea y la está llevando a cabo de alguna manera, si tiene un plan, o si simplemente es así como persona. Lo que nadie puede negar es que en este momento sufre un ataque frontal".

"Me parece que él creyó realmente en la transversalidad; no sé si fue ingenuo con los Kirchner", dijo, y agregó: "No sé si es una persona sincera que espera que el resto sea igual con él".

A Sgrilletti le da "la sensación de que no se animaba a disentir, pese a que veía las cosas desde otra óptica y se sentía desilusionado", con Néstor y Cristina Kirchner. "Quizá por eso optó por un camino que le debe haber parecido más saludable".

Para la psicóloga, el polémico vicepresidente es "una persona sencilla, clara y lineal; pero, muchas veces, cuando ese tipo de personas empieza a caminar en la política, y van escalando ese difícil camino, tienen que optar por ceder principios personales e inclusive morales... Da la sensación de que primero se asustó y luego dijo voy a seguir mi línea de conducta".

Consultada sobre la incómoda situación que le toca vivir a Don Cleto, la psicóloga concluyó que "las presiones se aguantan con un fin último, y yo creo que él tiene el fin de que el país salga adelante".

Quién s

De la Universidad a la vicepresidencia

Julio César Cleto Cobos cumplirá 55 años el próximo 30 de abril. Nació en el popular departamento mendocino de Godoy Cruz y se crió en el barrio bancario. Es el menor de tres hijos

de Fermín, empleado de Rentas, y Asunción, modista. Estudió Ingeniería en Construcciones en la Universidad Tecnológica Nacional de Mendoza. Se graduó en 1979 y continuó con Ingeniería Civil, hasta recibirse en 1988.

Más tarde fue profesor universitario y se dedicó a la actividad académica hasta llegar a decano de la Facultad Regional Mendoza de la Universidad Tecnológica Nacional, desde 1997 hasta 2003, con interrupciones para trabajar en la función pública.

Cobos se afilió a la UCR en 1991 e ingresó en la función pública como subsecretario de Urbanismo y Vivienda de la Municipalidad de Mendoza en 1994, durante la gestión del también ingeniero Roberto Iglesias. También fue secretario de Obras Públicas comunal y ministro de Ambiente y Obras Públicas de la provincia de Mendoza, entre 1999 y 2000.

En 2003 fue elegido gobernador de Mendoza, por una coalición entre la UCR de Mendoza, Recrear y Federal. Recibió el mando de Roberto Iglesias de la Alianza y lo entregó en 2007 a Celso Jaque, del PJ. En el medio, Cobos se alió con el ex presidente Néstor Kirchner gracias a su política de buen diálogo con el Gobierno nacional, lo que le costó la expulsión del radicalismo.

Pero su buena relación con Kirchner le sirvió para el elegido por el santacruceño para acompañar a su esposa Cristina Fernández en la fórmula presidencial para 2007. Así llegó a la vicepresidencia, aunque a menos de un año de mandato se convirtió en opositor tras el voto "no positivo" a las retenciones móviles para la exportación de granos, lo que lo catapultó a la fama. Pasó de ser un radical K a fundar su partido Consenso Federal (ConFe) y acordó su vuelta al radicalismo luego de que abandonde el cargo de vicepresidente, por el que había sido expulsado. En 2010 ya adelantó su intención de competir por la presidencia en 2011.

En carrera a 2011

El vicepresidente tiene listo el inicio de su campaña política, que había planificado lanzar con visitas a localidades turísticas durante los meses de verano, según adelantaron fuentes del cobismo. Pocos días después del "no positivo" en el Congreso, en el entorno de Cobos trabajan para llegar a la presidencia. Esa aspiración incluye el resurgimiento del radicalismo. "Si soy candidato, va a ser dentro de la UCR", repite Cobos.

Pero la posible candidatura a presidente del mendocino divide las aguas entre los aliados del radicalismo. En especial, con Elisa Carrió, que también tiene aspiraciones de llegar a la Casa Rosada. La relación entre la diputada nacional y el vicepresidente casi irreconsiliable. Pero esa disputa en lo que se denomina el panradicalismo influyó también en el distanciamiento de Carrió de su antigua socia Margarita Stolbizer, que derivó en la fractura de la Coalición Cívica.

Por otro lado, Cobos tiene la difícil tarea de conciliar entre los distintos sectores del radicalismo. Por un lado, el alfonsinismo, expresado por el hijo del ex presidente Ricardo Alfonsín, por otro, la línea histórica de la UCR bonaerense de Moreau y Storani, y también con la conducción partidaria que encabezan dirigentes del interior del país como Ernesto Sanz, Gerardo Morales y Oscar Aguad.

El conflicto llega hasta China

El embajador argentino en China, César Mayoral, expresó ayer que la suspensión del viaje de la presidenta Cristina Kirchner a ese país "no es una hecatombe". El diplomático consideró que "se ha sobredimensionado. Hoy no hay artículo periodístico que no haga como si fuera una hecatombe y lo que hay es una visita que se posterga".

En relación a la suspensión del viaje de la Presidenta, opinó que "escapa al sentido común" sostener que, por la cancelación de la gira presidencial, la Argentina pierde acuerdos por 3 mil millones de dólares. "La Presidenta no ha dejado plantado a Hu Jintao por una razón con Hu Jintao, sino por un tema de política interna", concluyó.

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