Cobos: amnistía, comandos 2011 y un doble desafío

Por: Pablo Ibáñez

«No sólo hay que ganar, también hay que gobernar». Julio Cobos razona como lo que es: un radical. Acaso atípico, pero rigurosamente radical al que, en carrera por la presidencia, abruma un doble estigma: las salidas precipitadas de Raúl Alfonsín y Fernando de la Rúa.

La frase se hizo carne en el mendocino en una etapa en la que encara, en simultáneo, varios movimientos para solidificar su apuesta para 2011: abrirá comandos políticos, pide una amnistía en la UCR bonaerense y plantea seducir a una porción del peronismo.

Mito o no -Eduardo Duhalde escribió que era una fantasía eso de que sólo el peronismo puede gobernar-, Cobos instruye a sus laderos para que imaginen esquemas y armados, además de sugerir potenciales socios que le permitan arrimar sectores del PJ a su proyecto.

Cobos no escapa a ese lugar común. Asume, en contradicción con la enunciación del ex presidente interino, que una eventual gestión suya necesitará el respaldo de parte del peronismo. «Pero no una pata PJ a lo Carrió, ni una remake del chachismo. Algo firme y real», lo traducen.

Ha puesto, por ahora, dos límites: Néstor Kirchner y Duhalde. El vice ordenó bloquear cualquier diálogo con esos dos caudillos. Desechó, se contó a su lado, una vía de negociación con sectores del Gobierno. Precavido, entrevió una emboscada para dañarlo.

Un emisario K intentó abrir una vía de diálogo, pero rápido, Cobos ordenó cerrar todas las puertas. «Nos van a querer hacer aparecer pegados a ellos», señaló.

Con el lomense también trazó un límite. Hay contactos y mensajes, siempre por intermediarios -los que escoltan a Duhalde en el MPA aseguran que hubo una cita secreta con Cobos-, pero avisa, terminal, que no quiere exposición pública con nada que huela a duhaldismo.

Otro dilema supone Francisco de Narváez. El empresario, ganador del 28-J, no logra sumar volumen PJ. «De Narváez no garantiza peronismo», evaluó ante Ámbito Financiero un armador de Cobos. Otro arriesgó que De Narváez podría ser el candidato a gobernador cobista en Buenos Aires.

Todo, a la distancia, parece posible. O también, apenas un anzuelo. Por ahora, Cobos tiene otra urgencia en la provincia. Espera que Daniel Salvador, el titular de la UCR bonaerense, active un mecanismo para amnistiar a los «cobistas» que fueron desafiliados del partido.

Cuando Margarita Stolbizer estaba al frente del comité provincia, se avanzó con una reforma que de manera automática borraba del padrón a los radicales que fueron candidatos por otros partidos. Los cobistas, en 2007, fueron con el Frente para la Victoria y en 2009, con un partido propio, Consenso Federal (CONFE).

El vice espera ese gesto que Salvador, enlazado con Gerardo Morales, acepta en voz alta, pero no termina de destrabar. Todo se explica: forma parte del paquete grande que se discute junto a las autoridades de la UCR nacional y las jefaturas de los bloques del Congreso.

Ahí hay otro factor de pulseo. Días atrás, reunido con dirigentes radicales de Santa Fe, Cobos ratificó que quiere a Raúl Baglini al frente del comité nacional cuando termine, en tres meses, el mandato de Morales.

«Yo necesito al frente del partido a un dirigente que me dé confianza. Ése es Raúl», avisó Cobos ante los radicales que le pidieron apoyo para pelear por la UCR santafesina. A su lado son extremos y dicen que si no se elige a Baglini, podría rehusar ser candidato por la UCR.

Ayer, desde Mendoza, insistió con ese punto. Le pidió a Morales que «no haya vetos» en los candidatos, en referencia a Baglini, y sostuvo que «el radicalismo tiene que llevar una conducción partidaria que piense en ser Gobierno, en una propuesta para 2011»,

La última cumbre, 10 días atrás, de la que participó Enrique Coti Nosiglia, no hubo acuerdo sobre el punto. Se habló de que Ernesto Sanz, que quiere ser gobernador en Mendoza en 2011, podría ser la alternativa aceptada por los dos sectores en pugna.

En realidad, Cobos prefiere a Sanz donde está -el bloque del Senado- y al cordobés Oscar Aguad como presidente de los diputados, sillón para el que se postula a Ricardo Alfonsín, también propuesto para quedar al frente de la UCR.

Sólo por extensión, a Cobos le da escalofríos: De la Rúa cedió el mando partidario a Raúl Alfonsín y tuvo, durante sus dos años de mandato, un doble comando con el fallecido ex presidente. El mendocino quiere aprender las lecciones de 1989 y 2001.

Comentá la nota