Con Clinton al mando, el equipo de política exterior entra en acción

Obama nombró a Mitchell y a Holbrooke el día en que Hillary tomó las riendas de la diplomacia
WASHINGTON.- Tras ordenar el cierre de la prisión de Guantánamo, el presidente Barack Obama dio ayer un impulso decidido a la política exterior de Estados Unidos con el nombramiento de dos veteranos diplomáticos como enviados especiales para Medio Oriente y Afganistán y Paquistán, el ex senador George Mitchell y el ex embajador ante Naciones Unidas Richard Holbrooke, respectivamente.

Obama y el vicepresidente Joe Biden arroparon, con su presencia en el Departamento de Estado, a la flamante secretaria Hillary Clinton.

Horas antes, la ex primera dama había tomado el mando de la política exterior de Estados Unidos y había proclamado que comenzaba una nueva era para la diplomacia de Washington. Para mostrar su apoyo a la ex senadora, Obama bromeó ante el millar de entusiastas funcionarios: "Les hice un regalo: Hillary Clinton".

Con los nombramientos de Mitchell y Holbrooke, Obama apuesta por dos reputados expertos en política exterior para ocuparse de sendos asuntos determinantes en la agenda de Estados Unidos.

Obama prometió implicarse de manera "activa y enérgica" en la búsqueda de la paz entre israelíes y palestinos. Y como primera medida, anunció que Mitchell viajará "lo antes posible" a la zona para garantizar en la Franja de Gaza un alto el fuego "duradero" y "estable" entre el grupo islamista Hamas e Israel. "Hamas debe poner fin a sus lanzamientos de cohetes; Israel completará la retirada de sus fuerzas en Gaza", señaló.

Mitchell, de 75 años, alcanzó notoriedad a mediados de los años 90 por su papel como mediador durante las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.

El nuevo enviado para Medio Oriente confesó ayer que existen "muchas razones para ser escéptico" sobre la perspectiva de una paz duradera entre árabes e israelíes. "La búsqueda de la paz exige nuestro máximo esfuerzo", agregó.

Mitchell ya lideró una comisión sobre Medio Oriente. En su informe de 2001 pidió a los israelíes que detuvieran la construcción de nuevos asentamientos y a los palestinos que castigaran a los responsables de atentados.

Para buscar una solución al rompecabezas de Afganistán, Obama ha confiado en Holbrooke, otro fogueado político, de 68 años, que se encargó de negociar el acuerdo de paz de Dayton, que puso fin en 1995 a la guerra en Yugoslavia. Holbrooke es el único diplomático que ha ocupado dos puestos de secretario de Estado adjunto, primero a cargo de Asia, bajo el gobierno de Jimmy Carter, y más tarde al frente de Asuntos Europeos, en la administración de Bill Clinton.

Al presentar a Holbrooke, Obama afirmó que los progresos en el combate contra los talibanes llevarán tiempo y reconoció que la situación en el país es "peligrosa".

Antes de la llegada de Obama y Biden, Hillary Clinton había sido recibida calurosamente por los funcionarios del Departamento de Estado. En una intervención de diez minutos, la ex senadora mencionó la importancia que otorgará la nueva administración a la defensa, la diplomacia y el desarrollo, las tres patas que sostienen la política exterior de Estados Unidos.

"Nosotros [el Departamento de Estado] somos responsables de dos de esas tres patas y dejaremos claro que una diplomacia sólida y un desarrollo eficaz son fundamentales para lograr los objetivos a largo plazo del país (?) Creo con todo mi corazón que ésta es una nueva era para Estados Unidos", afirmó.

Un día después de haber sido confirmada por el Senado, la ex primera dama hizo hincapié en los desafíos con que se enfrentará la nueva administración. Retos que, según Clinton, requerirán "herramientas y soluciones propias del siglo XXI". "Tendremos altibajos, tendremos obstáculos en el camino, pero no pierdan el ánimo, sean fuertes de corazón y no se desanimen mientras tratamos de hacerlo bien en nombre de nuestro país y en nombre del mundo", les comentó Clinton a los funcionarios.

La nueva secretaria de Estado se ocupará de un departamento que fue marginado durante el gobierno de George W. Bush, especialmente en su primer mandato. Aunque la ex secretaria Condoleezza Rice restauró parte de la influencia del departamento, los diplomáticos se quejaron reiteradamente de la falta de acceso a la toma de decisiones y de la escasez de medios.

Comentá la nota