Mal clima para el pingüino emperador

Por Carlos Pagni

Hace una semana, en la cumbre del clima celebrada en Copenhague, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza presentó su informe sobre "Especies y cambio climático". Allí se consigna que el calentamiento global amenaza a diez animales en especial. Entre ellos está, dice el documento, el pingüino emperador.

En la Argentina sucede algo parecido. La política está sometida a un proceso de deshielo cuya inauguración hay que fechar el jueves 3 de este mes, cuando la oposición alcanzó a dar quórum en la Cámara de Diputados. Aquel día, 16 legisladores que en 2007 habían llegado a sus bancas en las listas del Gobierno se pasaron de bando. Desde ese momento, el oficialismo enfrenta tantos desafíos que en todos los flancos parece amenazarlo una crisis. Desprendimientos causados por una acelerada mutación meteorológica que pone en problemas al pingüino emperador. El descongelamiento más peligroso es el bonaerense. Allí, la inseguridad insinúa una crisis política y otra policial. El jueves pasado, en Tigre, Kirchner soportó un planteo de varios intendentes, encabezados por el de San Fernando, Osvaldo Amieiro, en cuya cuadra hubo dos asaltos en siete días. "Ya sé que Scioli tiene que tomar medidas más claras porque, si no, nos va a complicar a todos", contestó el esposo de la Presidenta. Al día siguiente, por la noche, trece comisarios mayores de la bonaerense se reunieron en un asado con su máximo jefe, Juan Carlos Paggi, para expresarle su malestar con la conducción política de la provincia.

En el peronismo crece el malestar. El grupo de intendentes que lidera Sergio Massa faltó al congreso del PJ provincial de anteayer. Massa se interiorizó en cambios climáticos hace un mes, cuando llevó al predicador Al Gore a Tigre.

Por su lado, el presidente del PJ, Alberto Balestrini, se reunió con la dirigencia de cada sección electoral, les confesó su malestar con la reforma política alentada por Kirchner en la provincia y les reiteró su mantra: "No seré yo quien lleve al partido a la derrota". En un conciliábulo del Banco Provincia, hace una semana, el intendente de Quilmes, Francisco Gutiérrez, fue más audaz: "Si esto no se revierte, yo me voy con De Narváez". El emperador debería estar alerta: estos bonaerenses son peronistas disfrazados de pingüinos.

El bloque empresarial también se derrite. La Asociación de Empresas Argentinas y la Unión Industrial Argentina se sumaron al acto organizado por la Comisión de Enlace rural para saludar a los diputados y senadores que se agregaban ese día a la oposición.

A pesar de su retórica, los Kirchner ven el aislamiento de las compañías como la señal más elocuente de que el poder los está abandonando. En noviembre, varios empresarios se conjuraron para aproximarse a la Casa Rosada. La espontaneidad del movimiento fue engañosa: como invitaba Sebastián Eskenazi, los demás sospecharon una jugada de Kirchner. La gestión se frustró cuando la reveló este diario, y el presidente de la UIA, Héctor Méndez, protestó porque lo excluían.

Cristina Kirchner ensayó ahora una vía más directa. Ella misma redactó una lista de 40 empresarios y los invitó a comer mañana en Olivos. Es difícil encontrar a alguno que concurra con placer. Hasta Daniel Hadad, experto en cambio climático, empezó a migrar. Aun así, serán muy pocos los que falten. Unos irán por educación cívica, y la mayoría, por miedo. Muchos sospechan que Kirchner agredirá a las empresas para construir una base electoral de izquierda. Hay sectores hipersensibles. El energético, por ejemplo. Uno de sus protagonistas explica: "A «Pino» Solanas le dieron la comisión de Energía de Diputados. Ahora competirán entre él y Kirchner a ver quién es más estatista. Pensábamos que salíamos del problema y recién estamos entrando". Delicias del capitalismo en la Argentina. A los banqueros les ocurre otro tanto, a pesar de que el ex presidente haya diluido la versión de una reforma a la ley de entidades financieras. "Todos dependemos en algo de ellos: los transportistas, por los subsidios; las eléctricas, por las tarifas; las aceiteras, por el tábano Moreno? ¿Cómo no vamos a ir a Olivos?", se confiesa otro ejecutivo, pragmático.

Desmentida a EE.UU.

Los Kirchner aprovecharán la ocasión para desmentir, con empresarios nacionales, la falta de seguridad jurídica que, según Arturo Valenzuela, denunciaron los empresarios norteamericanos. Desde Montevideo, Valenzuela aclaró: "Dije lo que oí, no necesariamente lo que pienso". Sus candorosos confidentes tienen ahora, en Buenos Aires, un nuevo problema con Kirchner. De la visita se desprende una sola conclusión práctica: cuando Barack Obama recorra, tal vez en marzo, el Cono Sur, no pasará por la Argentina. Pisará sólo Brasil y Chile.

Si Valenzuela quiso herir, lo logró. Personas de su entorno dejaron trascender que la entrevista con Julio Cobos fue la más satisfactoria. Cobos preparó su agenda con el embajador Roberto Villambrosa, a quien ahora sus colegas miran con expectativa, y sentó a su lado al nuevo titular de la UCR, Ernesto Sanz -¿por qué Héctor Timerman se quejó de que discriminaran al radicalismo?- y a Rodolfo Terragno, socio de Eduardo Duhalde en la ensoñación, tan antipática para el Gobierno, de un pacto de La Moncloa a la criolla. Testigos del encuentro cuentan que la obsesión de Valenzuela fue aclarar el apoyo de su país al gobierno de Porfirio Lobo en Honduras. Es el principal disenso entre Obama y la mayoría de sus colegas sudamericanos.

Cobos consolida su imagen de "freno de los Kirchner", que revelan las encuestas. Ahora se niega a aprobar la comisión bicameral que designó al representante del oficialismo en el órgano de control de los medios, y que la oposición impugnó. Con el reloj detenido el 9 de diciembre, Carlos Zaninni decidió desconocer esos límites y mandó publicar el nombramiento en el Boletín Oficial, aunque el proceso haya sido inválido. El presidente de la bicameral cuestionada, Agustín Rossi, envió una carta a Cobos el viernes, en la que le exige que apruebe lo actuado. Curiosa prescindencia de Eduardo Fellner, presidente de la Cámara de Diputados. Cobos no contestó la nota. Nadie sabe cuándo lo hará.

Hay más cortocircuitos en el Congreso. El presidente del Banco Central, Martín Redrado, debe dar explicaciones por el uso de US$ 6000 millones de las reservas para saldar deudas con particulares. El oficialismo del Senado espera la visita de Redrado para justificar la medida. Pero la señora de Kirchner le viene prohibiendo a Redrado esa presentación. Igual que el año pasado. No es igual: en 2009 ocurrió una revolución climática y Redrado la percibe como nadie. Fuentes radicadas en Washington aseguran que, con el auxilio de Ben Bernanke, fantasea con competir por la presidencia del BID. Ahora, la pelea con Valenzuela obliga a repasar el plan.

La pelea con la Justicia

En la Justicia, el deshielo es muy visible. La Corte defendió al juez del Trabajo, Alejandro Sudera, a quien el jefe de Gabinete desobedeció (no es la primera vez que Aníbal Fernández ningunea a un magistrado: cuando en octubre de 1994 Ariel González Eliçabe pidió su captura, él prefirió mantenerse prófugo 48 horas "para preservar la investidura de intendente de Quilmes". El juez federal de la Capital, Octavio Aráoz de Lamadrid, denunció que el Gobierno lo presiona en una investigación sobre el grupo Clarín . Y la ley de medios encontró nuevas impugnaciones en Salta.

Sin embargo, el nivel del respeto que inspiran los Kirchner en tribunales todavía no alcanzó su máxima prueba. Norberto Oyarbide fue invitado a cerrar la investigación de las declaraciones juradas del matrimonio antes de fin de año. Y la Corte está ya en condiciones de abocarse a la declaración de inconstitucionalidad de la ley de medios, que solicitó San Luis. Son las encrucijadas más importantes del matrimonio en los tribunales. El verdadero deshielo para el pingüino emperador.

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