Con un clima nada dulce

Con un clima nada dulce
Molesta con las declaraciones del ministro de Trabajo, Carlos Tomada, quien en un reportaje de Página/12 acusó a la empresa de "tomarse una revancha con sus trabajadores", la Kraft Foods (ex Terrabusi) le salió al cruce. Lo hizo a través de su director de Asuntos Corporativos, Pedro López Matheu, quien rechazó los dichos de Tomada y le replicó que la compañía defiende sus intereses "en los Tribunales y no mediante vías de hecho".
A esta reacción, la Kraft agregó un segundo gesto: incumplió uno de los puntos clave del acuerdo firmado el lunes y no permitió que entraran a la planta los delegados suspendidos. Las partes deben retomar las negociaciones hoy en este clima nada promisorio.

En el reportaje, Tomada planteó que los despidos no estuvieron "vinculados con una situación de crisis económica de la empresa o de condiciones de trabajo". Apuntó que estamos ante "un conflicto donde la empresa toma la decisión de tomarse una revancha con trabajadores a los que acusa de haber roto y no haber permitido la salida de directivos del establecimiento". En esta línea, agregó que "el conflicto tiene aristas complejas, que exceden a los despidos. Es un conflicto político", concluyó. Tomada también hizo críticas a los delegados, pero que no atemperaron la reacción de la empresa.

Si Tomada calificó el conflicto de político, López Matheu consideró las medidas gremiales como un delito. "La ocupación ilegal de la planta no tiene nada que ver con la defensa de los intereses de los trabajadores", contraatacó en un reportaje concedido a Radio 10. "Hubo una conciliación obligatoria, los despidos se comunicaron el 18 de agosto, (la conciliación) no fue prorrogada por el Ministerio de Trabajo porque no había un tema laboral ni gremial, sino algo que investiga la Justicia penal. Estamos en un estado de derecho y todas las presentaciones y las denuncias que hemos hecho, con abundante documentación probatoria, están siendo investigadas por jueces de la Constitución. La defensa de los intereses se tiene que hacer en los Tribunales, y no mediante vías de hecho", declaró. En ese contexto, insistió en que la compañía no prevé "ningún ajuste, ninguna alteración de los esquemas de trabajo ni se piensa en eliminar ningún turno".

El otro punto que agravó las cosas, la decisión de la empresa de no permitir el ingreso de los delegados que fueron suspendidos, fue en realidad la novedad con la que había empezado el día. Al llegar a la fábrica a las seis de la mañana, el horario de entrada del primer turno de trabajo, los delegados se toparon con la negativa a dejarlos ingresar. Los inspectores del Ministerio de Trabajo nacional y bonaerense que habían ido a la fábrica para controlar el cumplimiento del acuerdo firmado el lunes dejaron constancia de este incumplimiento. Por otra parte, comprobaron que los tres turnos trabajaron y que la planta funcionó durante toda la jornada a pleno.

La negociación debe retomarse hoy en la sede del Ministerio de Trabajo. El diálogo tendrá como base los siete puntos del principio de acuerdo del lunes. El tema central de esa acta fue el compromiso que asumió la empresa de revisar los 86 despidos y las 36 suspensiones, con el objetivo de anunciar –lo que debería hacer hoy– si reincorporará a los despedidos y dará marcha atrás con las suspensiones. Otro de los puntos pendientes es el pago de los salarios caídos como consecuencia del conflicto, que todavía no fue completado del todo. Y estará en discusión la actitud de la Kraft de no haber permitido a la comisión interna entrar a la fábrica para cumplir con sus funciones sindicales.

Para acompañar a los representantes gremiales, los trabajadores anticiparon que hoy manifestarán desde las 9 frente a la sede de la cartera, en Leandro N. Alem 650. Ramón Bogado, uno de los cinco delegados suspendidos que ayer no pudieron entrar a la planta, anticipó que en el caso de que no haya avances podrían retomar durante la tarde los paros y los cortes de ruta.

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