El clima frena la vuelta de los tarifazos

El bimestre octubre-noviembre se facturó sin los subsidios en las boletas pero, hasta ahora, no hubo quejas de usuarios por el encarecimiento de los servicios. El cuidado se trasladó al consumo de diciembre y enero por el calor del verano.
La tan temida vuelta del tarifazo en luz y gas, ya sin el subsidio estatal en las boletas, se corrió unos meses. Las temperaturas moderadas del último bimestre, el menor consumo por la recesión económica y cierta conducta que parecen haber incorporado los hogares luego del golpe en el bolsillo sufrido son algunas de las razones. Sin embargo, la atención ahora se centra en el consumo del verano, que con más calor puede pegar de lleno en la factura de electricidad.

"Todavía no hemos tenido quejas", admitió a Crítica de la Argentina, Susana Andrada, del Centro de Educación al Consumidor, asociación que suele ser la primera campana de los reclamos.

El aumento en las tarifas de luz y gas decretado por el Gobierno ya tiene un año. La reacción de los hogares y la Justicia les complicaron a las autoridades una estrategia que estaba destinada, en primer lugar, a bajar los subsidios a la energía y, en segundo plano, a reacondicionar las tarifas de las concesionarias.

Por la queja de los usuarios de todo el país, el Ministerio de Planificación tuvo que dividir en tres la facturación de la luz y el gas.

Durante junio y julio, los meses de más consumo, se reimplantó el 100% del subsidio estatal y baja el costo de las boletas de ambos servicios. Agosto y septiembre la cobertura del Estado baja a 70% y entre octubre y mayo se paga la tarifa plena. De todas maneras, distintos fallos judiciales les permiten a los hogares no pagar los aumentos a cuenta de cuando se decida el fondo del reclamo.

Este año de tarifazos sirvieron, en algún punto, para reeducar la demanda. Por eso, cuando para estos días se esperaban nuevamente los reclamos por el encarecimiento de las boletas ya sin el subsidio (bimestre octubre y noviembre), no fue así, al menos, por ahora.

"La gente incorporó parte de la suba", dijo una fuente de la Fundación para el Desarrollo Eléctrico (Fundelec).

Otro factor fueron las temperaturas moderadas de los últimos meses, con mucha lluvia y poco sol. En Edesur recordaron que en la última semana de noviembre de 2008, la sensación térmica llegó a los 40 grados en Capital y alrededores. Este año, la desaceleración económica con su impacto en la actividad industrial hizo el resto.

Esto se refleja en la demanda nacional de electricidad. Bajó 1,2 por ciento entre enero y octubre en relación con el mismo período del año pasado y cayó 0,7% en octubre, según datos de Fundelec.

Con la merma en el consumo hogareño, el beneficio fue doble en muchos casos. Además de la rebaja en la boleta por el premio monetario que otorga el Programa de Uso Racional de la Energía Eléctrica (PUREE), algunos clientes demandaron menos de 1.000 kilovatios hora por bimestre, piso a partir del cual corren los ajustes que pueden llegar el 350 por ciento. Así bajaron una categoría como cliente y pagan aún menos de luz.

El problema de las boletas de los servicios públicos lejos está de haberse solucionado para el Gobierno. Por un lado, mañana comienza un mes que puede engordar el consumo y el precio final de las facturas de luz. La intensidad del calor será la variable clave.

Los especialistas consultados ponen el acento en los tres meses por delante. La salida de vacaciones de algunas familias también puede jugar a favor de una boleta menos dolorosa para el presupuesto.

Por otro lado, hay más aumentos por otorgar a las empresas. El Gobierno frena un ajuste de hasta 35% para siete distribuidoras de gas, que ya fue autorizado en todos los casos. Sólo Gas Natural Ban lo está cobrando. Y para el caso de la electricidad, las empresas retomaron la demorada Revisión Tarifaria Integral, que busca establecer un sendero de incrementos e inversiones para los próximos cinco años.

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