Cliba se despide con basura en la calle

A diez días de dejar el servicio de higiene urbana, la empresa del Grupo Roggio profundiza la irregularidad en la recolección de residuos y el barrido en la ciudad de Córdoba.

El período de transición de Crese a Cliba, que comenzó formalmente el lunes pasado, parece haber acentuado el relajamiento de la empresa saliente en cuanto al servicio que debe brindar, pero que ha dejado de cumplir en buena parte con relación a lo que venía realizando.

Reiteradas son las quejas que los vecinos de distintos sectores de la ciudad, incluyendo el área céntrica, acercan a los medios de comunicación, sobre todo por la acumulación de basura en la puerta de sus hogares y el hedor que causa la putrefacción de la misma. Al respecto, desde Cliba sostienen que luego de algunas falencias que tuvieron lugar durante las fiestas de Navidad y Año Nuevo, el servicio se ha “normalizado” en enero y además aseguran que en la calle trabajan con “la misma cantidad de unidades que lo que habitualmente se acostumbra”. “No hemos modificado la prestación del servicio en lo más mínimo; seguimos cumpliendo con normalidad las tareas que venimos realizando cada día y disponiendo de la misma cantidad de gente”, asegura el vocero de Cliba, Agustín Heredia.

Sin embargo, las bolsas de residuos siguen amontonándose en las calles de la ciudad y ni la Municipalidad ni Cliba pueden explicar el porqué de esta situación. Por un lado, Cliba niega que haya disminuido el servicio que ellos prestan y, por otro, la Municipalidad reitera que aún hoy se sigue controlando a la empresa del Grupo Roggio y que de encontrarse irregularidades en el funcionamiento de esta última, el municipio apela a las “sanciones económicas que corresponden”.

De hecho, fuentes del Palacio 6 de Julio insisten en que hoy por hoy se siguen labrando actas de infracción a Cliba cada vez que se constata incumplimientos en el servicio. “No se paga el servicio que no se presta y las multas que la empresa no pueda justificar, las deben abonar”, afirman desde el municipio.

Por otro lado, y en referencia a la indisimulable acumulación de basura en las calles de la ciudad, también funcionarios del municipio argumentan que “hoy, cada camión que se le rompe a Cliba, ésta no lo repone. Además los empleados ya desconocen la autoridad de la empresa porque saben que en diez días no dependerán más de ella”.

El argumento del municipio en cuanto a que aún hoy se le siguen labrando actas a Cliba por infracciones que comete es, al menos, poco creíble si es que creemos en las palabras que tanto Crese como Cliba esgrimen permanentemente, casi elogiándose entre sí: “la transición es ordenada y sin incidentes”; “existe buena predisposición de ambas empresas y esto facilita las tareas”. Si estos comentarios traslucen tanta armonía, difícil es que haya “sanciones económicas” de por medio para Cliba a diez días de abandonar la ciudad bajo un “clima distendido” y armónico.

Una advertencia que no prosperó

Ayer por la mañana, en declaraciones a una radio local, el secretario gremial del Sindicato Unico de Recolección de Residuos y Barrido de Córdoba (Surrbac), Mauricio Saillén, advirtió con “trabajar a reglamento” a partir de anoche si no se cancelaba una deuda que Cliba mantenía con sus trabajadores.

Pasado el mediodía de ayer, la medida dispuesta en un principio por Saillén quedó sin efecto, ya que la empresa se comprometió a depositar hoy la cifra que éste reclamaba para los trabajadores.

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