Las claves para poder negociar con el FMI

La prioridad será restaurar la credibilidad de las estadísticas; después, dejar atrás el default
Si el nuevo ministro de Economía, Amado Boudou, intenta restablecer el diálogo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para acceder a un nuevo préstamo, deberá aceptar antes que nada una evaluación de las cuentas públicas y ofrecer una solución ante la falta de confianza por las estadísticas oficiales.

Fuentes oficiales indicaron a LA NACION que el funcionario dejó trascender ante varios bancos la idea de volver a acercarse al FMI días antes de que se oficializara su designación al frente de Economía.

Cerca del ministro aclararon que el diálogo no significa negociar un programa, en tanto las condiciones que pida el FMI incluyan el pedido de "un ajuste" que profundice la desaceleración de la actividad económica. En el organismo multilateral aclararon a LA NACION desde Washington que aún no hubo contactos con el ministro, que ayer participó del tedeum en Tucumán y luego se reunió con la presidenta Cristina Kirchner.

Antes de octubre, el país recibirá del FMI los US$ 2500 millones que le corresponden por la emisión autorizada de derechos especiales de giro (la divisa con la que se maneja el organismo).

Ese dinero no está sujeto a ninguna condicionalidad y reforzará las reservas del Banco Central, para un segundo semestre que presentará desafíos a nivel fiscal y cambiario ante la desaceleración de los ingresos públicos y la continua salida de capitales.

Las fuentes oficiales indicaron que un acercamiento con el FMI requerirá antes que nada un contacto con el director del Departamento del Hemisferio Occidental, Nicolás Eyzaguirre, para acordar una evaluación de las cuentas del país, como la que realizan todos los socios del FMI, salvo la Argentina desde 2006.

Ese paso habrá que darlo en el marco del artículo IV, que incluirá, por supuesto, la discusión de la evolución de variables como el crecimiento económico, la inflación y el tipo de cambio, entre otras. En particular, se pedirá -al igual que se ha exigido desde sectores tan diferentes del FMI como el plan Fénix y Flacso- el fin de la manipulación de las cifras que elabora el Indec.

Otro funcionario advirtió que el Gobierno debería aprovechar los próximos meses para acercarse al Fondo. "No hay mucho tiempo porque las condiciones internacionales son frágiles, y si empeoran, las tasas de interés volverán a subir y se complicará nuevamente el acceso al financiamiento para todos los países emergentes", precisó.

Prestamista interesado

Uno de los predecesores de Eyzaguirre, Claudio Loser, dijo a LA NACION desde Washington que los cambios de gabinete no generaron demasiado entusiasmo en los organismos multilaterales. "En Washington tiraron la toalla porque el Gobierno parece mantener su estilo de confrontación. Pero a la vez el FMI está muy interesado en encontrar clientes para sus líneas de crédito y tendría flexibilidad en la parte fiscal, pero pediría un ataque frontal al tema inflacionario y a la calidad de las estadísticas", indicó.

Las otras dos cuestiones básicas para ganarse el voto de los países clave del FMI ya estaban en la agenda del Gobierno pero no avanzaron: el pago a los bonistas que siguen en default y a los países reunidos en el Club de París, coincidieron funcionarios y analistas.

En lo fiscal, observarán si se cumple con la idea de reducir más los subsidios en los servicios públicos, que benefician a los sectores acomodados.

Mientras tanto, entre agosto y septiembre Boudou recibirá la visita del presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Luis Moreno, para renovar la política de créditos hacia el país.

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