Claves americanas El futuro de las relaciones con EE.UU.

Por Andrés Oppenheimer

MIAMI.- A juzgar por los titulares de estos días, la influencia de Estados Unidos en América latina ha llegado a su punto más bajo en tiempos recientes. Así que no pude evitar sorprenderme cuando el jefe de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado me aseguró que semejante apreciación era "significativamente errónea"

Veamos: la semana pasada, los líderes latinoamericanos se reunieron en Costa do Sauípe, Brasil, para la mayor cumbre hemisférica sin representación de Estados Unidos. En el encuentro, los mandatarios celebraron lo que muchos de ellos calificaron como una nueva era de independencia regional de Washington y le dieron una bienvenida de héroe al presidente del régimen militar cubano, Raúl Castro.

Mientras tanto, la marina rusa hizo su primera parada en Cuba desde el fin de la Guerra Fría, poco después de que el presidente ruso, Dimitri Medvedev, realizara una visita de Estado a Brasil, Venezuela y Cuba. Y simultáneamente el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad, se reunía en Teherán con el presidente ecuatoriano, Rafael Correa, luego de firmar varios acuerdos con Bolivia y Venezuela.

Thomas A. Shannon, el jefe de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, me dijo que la cumbre regional realizada en Brasil no le quita el sueño.

"Es cierto que no estuvimos presentes físicamente, pero sin duda fuimos uno de los principales temas de conversación", dijo. Refiriéndose a ésta y a otras cumbres latinoamericanas, añadió que Estados Unidos prefiere considerar esos acontecimientos "escalones hacia una cumbre más grande, que es la Cumbre de las Américas (iniciada por Estados Unidos)" que se celebrará en abril, en la que Washington sí estará presente.

¿Y cómo ve el retorno a la región de la marina rusa?, le pregunté.

"El tema de Rusia debe entenderse en un contexto más amplio", dijo Shannon. "La presencia de buques de guerra rusos ha permitido que alguna gente, especialmente los venezolanos, intentara pintar la presencia rusa como un desafío a Estados Unidos. Pero en un sentido estratégico, la presencia rusa puede ser un intento de no quedarse detrás de la presencia china en la región."

Sobre la creciente presencia de Irán en América latina, Shannon dijo: "Podemos lidiar con los chinos y con los rusos. Pero Irán, debido a las sanciones a las que está sometido por sus programas nucleares, debido a lo que Ahmadinejad dice sobre Israel y a la conexión histórica de Irán con el terrorismo en la región, especialmente en la Argentina, es algo preocupante".

¿Están haciendo algo al respecto?, pregunté. "Sí, pero no podemos decir nada -me respondió-. El problema no es que los países de la región tengan relaciones diplomáticas con Irán. El problema es si tienen disposición a presionar a los iraníes para que cumplan sus obligaciones internacionales."

Shannon dijo que la mayoría de los países de la región lo hacen, salvo Venezuela y Bolivia. Cuando le pregunté si le preocupan los crecientes lazos de Ecuador con Irán, respondió: "Aún no".

Shannon rechaza la idea de que el gobierno de Bush no le haya prestado atención a América latina. Dijo que el presidente Bush ha visitado la región con mayor frecuencia y ha invitado a más presidentes latinoamericanos a la Casa Blanca que cualquiera de sus predecesores.

Sobre la impresión generalizada de que la cumbre de Brasil y otros eventos recientes han eclipsado a la Organización de Estados Americanos, Shannon dijo que el organismo "ha desempeñado un rol importante" en misiones de observación electoral y paneles de derechos humanos, pero que no ha funcionado tan bien en la resolución de conflictos fronterizos como el de Colombia y Ecuador ni en crisis internas como la de Bolivia.

En cuanto a las declaraciones del secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, sobre sus intenciones de ser candidato presidencial en Chile, Shannon dijo: "Ser secretario de la OEA es un trabajo de tiempo completo, y en el momento en que un secretario general cree que no puede hacerse cargo, debe decirlo".

Mi opinión: Shannon hace un gran trabajo tratando de pintar las cosas color de rosa. Sin embargo, el deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y la región es un fenómeno real, pero probablemente pasajero, que podría empezar a revertirse en la Cumbre de las Américas, en abril.

El motivo es que Estados Unidos seguirá siendo la mayor economía del mundo durante al menos dos o tres décadas y la debacle petrolera de Venezuela, Rusia e Irán los convertirá en actores mucho más débiles dentro de la región.

Simultáneamente, con el gobierno de Obama, que no está contaminado por la invasión de Irak, Estados Unidos tendrá una buena oportunidad para recuperar el terreno que perdió durante el gobierno de Bush.

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