Clausuraron planta fraccionadora de lavandina

(General Pico) - El municipio le había dado de baja de oficio a la actividad. Las nuevas gestiones estaban en el área de Planeamiento, pero sin decisión. Malestar entre vecinos por la demora en el traslado del establecimiento.
El día después al derrame de once mil litros de lavandina, que se esparcieron en las inmediaciones de la calle 101, entre 24 y 26, dejó quejas airadas entre los vecinos del barrio y un pestilente olor que, a más de doce horas de transcurrido el incidente, permanecía en el aire. El episodio, además, puso al descubierto que la planta fraccionadora carecía de una habilitación comercial para poder funcionar de manera legal.

Todo ocurrió en la tarde noche del domingo cuando el tanque que contenía el líquido al parecer se fisuró y por las grietas comenzó a salir el contenido que con rapidez llegó a la calle y las veredas.

Ante el alerta, funcionarios que conforman la Junta Municipal de Defensa Civil se hicieron presentes en el lugar, junto a una dotación de bomberos voluntarios, para determinar el nivel de peligrosidad. Mediante mangueras se arrojó agua para diluir el efecto del producto y después se lanzó tierra para que absorba la gran cantidad de líquido que estaba esparcido. Las tareas, según los funcionarios, se prolongaron hasta más allá de la medianoche.

Los vecinos ya habían reclamado por la presencia de la planta fraccionadora en cercanías de sus viviendas, que originaba fuertes olores. Se asegura que en los galpones no se fabricaba ningún producto, pero sí se usaba el sitio para llenar bidones que se comercializaban al por menor.

Sin permiso.

Desde el municipio local, el director de Producción, Miguel García, dijo que el establecimiento tenía una habilitación que venía de "tiempo atrás", pero que "luego de una inspección, hace unos meses, se decidió darle de baja de oficio por no encontrarse en condiciones algunas de las instalaciones". El municipio habría actuado ante la presión de los vecinos y algunos indicios sobre que se comercializaban otros productos, que la habilitación no contemplaba como alimentos.

García explicó que los propietarios del comercio comenzaron a gestionar la nueva habilitación cuyo trámite estaba en Planeamiento, que debía decidir si el uso del suelo permitía desarrollar esa actividad en esa zona de General Pico. El derrame reveló que el expediente aún no se había resuelto y cierta morosidad en la gestión.

El funcionario dijo que desde su área y el sector de comercio se tomaron todas las "medidas que correspondían". También agregó que "ahora debería actuar el Tribunal de Faltas".

Una fuente municipal reveló que se le habían exigido medidas de seguridad "muy importantes" a la planta fraccionadora y que los dueños habrían manifestado la voluntad de trasladar la actividad a otra zona de la ciudad.

En la víspera, García aseguró que de acuerdo al informe de los químicos el derrame masivo de la lavandina no tenía consecuencias para la salud, más allá de la persistencia del olor y que los vecinos, en ese sentido, podían estar tranquilos. Para sellar el tema, la comuna dispuso la clausura del establecimiento.

Comentá la nota