Clausuraron una iglesia evangélica por ruidos molestos

Vecinos del Barrio Estación efectuaron la denuncia por una fiesta que se realizó en el templo a fines del diciembre. Los inspectores municipales decidieron la clausura del local por no presentar la habilitación correspondiente.
“Por ruidos molestos en horas nocturnas”, inspectores municipales decidieron clausurar una iglesia evangélica del barrio Estación. Una fiesta que se realizó en el templo, a fines de diciembre del año pasado, fue la gota que rebasó el vaso, después de varias denuncias efectuadas por los vecinos de la zona. Los sonidos producidos en el salón religioso, según detallaron desde el municipio, alcanzaban los 82 decibeles, medida que supera ampliamente los niveles permitidos dentro del ejido urbano. Recién la semana pasada el Centro de Control y Coordinación de Inspecciones (CCCI) procedió al cierre del local. Hasta ahora, los propietarios no se presentaron a ejercer su defensa.

La iglesia funcionaba en un local ubicado sobre la calle Francia número 375. El 28 de diciembre pasado, fecha en que se labró el acta que luego se emitió al Tribunal de Faltas, los pobladores colindantes al salón avisaron a la oficina de inspecciones que desde el lugar se emitían ruidos molestos. Entonces el personal del CCCI se presentó en el edificio y solicitó a los encargados que disminuyeran el volumen. Sin embargo, como respuesta obtuvieron “maltratos”.

“El CCCI ya había recibido reclamos sobre este lugar, pero el detonante fue la denuncia realizada el 28 de diciembre, cuando se acercaron los inspectores al lugar y fueron maltratados”, reveló el titular del centro de control, Carlos Muñoz.

De acuerdo a las declaraciones de Muñoz, la clausura se debió a que el local, donde la iglesia evangélica desarrollaba sus actividades, no contaba con la habilitación correspondiente para funcionar como salón multiespacio. Además, el funcionario municipal advirtió que los responsables de templo no mostraron predisposición a los requerimientos de los inspectores.

“Si bien rige la libertad de culto, el local no estaba habilitado y la denuncia se precipitó cuando había una fiesta. Se les pidió a los encargados del lugar que bajaran el volumen, pero no mostraron predisposición y por el contrario, se ofuscaron. Inmediatamente se tomaron los niveles de sonido, que aproximadamente estaban en los 82 decibeles, cosa que consta en el acta”, especificó Muñoz.

Al respecto, la ordenanza Nº 673 sancionada en 1990, acerca de las actividades civiles o comerciales que ocasionen ruidos molestos, establece en su artículo sexto que se considera ruido excesivo aquellos causados, producidos o estimulados por cualquier acto, hecho o actividad de índole industrial, comercial, social, deportivo, entre otros, que supere los niveles máximos previstos para una zona de viviendas dentro del municipio, que es de setenta decibeles.

Asimismo, la reglamentación aclara en su artículo primero que “queda prohibido dentro de los límites del ejido municipal causar, producir o estimular ruidos innecesarios o excesivos que propagándose por vía aérea o sólida, afecten o sean capaces de afectar al público, sea en ambientes públicos o privados, cualquiera fuere la jurisdicción que sobre éstos se ejercite el acto, hecho o actividad de que se trate”.

En tanto, en su tercer artículo la normativa considera como causa de ruidos innecesarios y que afectan al público, la realización de “fuegos de artificio y cantos o ejecuciones en ámbitos públicos o en recintos privados, como bailes, festivales, reuniones danzantes u otros espectáculos musicales organizados por instituciones o grupos de personas, salvo los casos previamente autorizados por el departamento Ejecutivo Municipal”.

Por otra parte, desde el CCCI explicaron que, tras la intervención del Tribunal de Faltas municipal, la clausura sobrevino la semana pasada porque los propietarios del lugar no ejercieron su defensa.

Con respecto a si hubo en la ciudad antecedentes similares, Muñoz contó que el CCCI había recibido en varias ocasiones reclamos en contra de otra iglesia ubicada sobre la avenida Mitre y aseveró que las quejas también se debían a ruidos molestos. No obstante, ante la notificación de los inspectores, los responsables del templo acataron las órdenes.

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