Clausuran empresa ajera en Tunuyán

El trabajo estaba tercerizado a través de la cooperativa de trabajo "Gualtallary" que tenía contratados a nueve adolescentes de entre 16 y 17 años

La subsecretaría de Trabajo mendocina clausuró hoy una firma de Tunuyán dedicada al cultivo y exportación de ajos, propiedad de un empresarios brasileño, por violaciones al régimen laboral en lo que respecta a horarios y falta de protección del personal.

La dependencia provincial, que funciona bajo la órbita del Ministerio de Gobierno, señaló que la clausura se produjo luego que el empresario brasileño José Gomes Da Silva no respondiera satisfactoriamente a notificaciones anteriores sobre problemas en la seguridad, higiene y cobertura social de sus empleados en la finca que posee en ingreso a la ciudad de Tunuyán.

El cultivo de ajos de buena calidad para exportación ha sido una actividad creciente en Mendoza en los últimos años.

La producción se coloca mayoritariamente en Brasil.

El operativo de clasura se desarrolló con la intervención de efectivos de la división de Policía Rural, de la Dirección de Migraciones y de gremialistas del sindicato local que agrupa a trabajadores del rubro (denominado "Sindicato de Trabajadores de Manipuleo, Empaque y Expedición de Frutas Frescas y Hortalizas de Cuyo").

El acta labrada certifica que la clausura se concretó "por no tener sistema de control horario ni elementos de protección personal y por ser de riesgo grave e inminente para la salud de los trabajadores".

La subsecretaría de Trabajo a cargo de Jorge Gabutti precisó que "debido a estos incumplimientos, los inspectores procedieron a la paralización de algunos puestos de trabajo al considerarlos riesgosos por peligro de electrocución y afectar las vías respiratorias por inhalación de polvo y partículas", en la planta de empaque.

También "por no tener elementos de seguridad e higiene y encontrarse expuestos (los trabajadores) once horas consecutivas a los rayos solares sin protección alguna".

Además "la empresa terceriza la mano de obra (para la recolección de ajos en la finca) a través de la cooperativa de trabajo "Gualtallary" que tenía contratados a nueve adolescentes de entre 16 y 17 años cuando la ley de cooperativas establece que la edad mínima para poder trabajar es de 18 años", detalló la dependencia oficial.

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