No dan por clausurado el debate para adherir a la Ley de Reforma Tributaria

La medida fue rechazada el jueves, en una sesión en la que la oposición exhibió un claro malestar hacia la gestión de Gustavo Pulti.
Hay varios concejales que estarían dispuestos a volver a analizar la posibilidad de que la Municipalidad adhiera a la ley de reforma tributaria de la Provincia de Buenos Aires en el caso de que el oficialismo insista con la presentación de un nuevo proyecto, luego de que la medida fuera rechazada en la sesión del jueves pasado. Ayer, algunos de los ediles que votaron en contra de esta iniciativa enviándola al archivo, comenzaron a enviar señales de conciliación.

Y admitieron que actuaron como reacción a las "insistentes presiones" del oficialismo para lograr que el Concejo acepte revisar la norma que regula la radicación de comercios del rubro alimentario en el Partido. Concretamente, se refirieron al malestar que les provocó observar que el jueves, al dar comienzo con la sesión, la barra del recinto estuviera ocupada por dirigentes y obreros de la Uocra y del Sindicato de Empleados de Comercio, quienes apoyan al intendente Gustavo Pulti, en su intento porque el cuerpo reconsidere la controvertida regulación para la instalación de comercios del rubro alimentario.

"No era el mejor día para tratar la adhesión a esta ley" de reforma tributaria, le dijo a LA CAPITAL el presidente del bloque radical, Walter Malaguti.

"La verdad es que algunos concejales estaban enojados con la presencia inesperada de los sindicatos en la barra del recinto", señaló, por su parte, Juan Domingo Fernández, del bloque Mar del Plata Batán-K.

Ese enojo fue el que provocó que la mayoría de los opositores abandonaran sus bancas, dispuestos a no dar quórum. Pero tras mantener una reunión durante varios minutos, la oposición regresó a la sala de sesiones, con toda la intención de devolverle el supuesto "agravio" al oficialismo.

El "pato de la boda" fue la ordenanza a través de la cual, el Ejecutivo pretendía adherir a la ley de Reforma Tributaria de la Provincia, para que así el municipio vea incrementada su coparticipación y obtenga fondos para reforzar en un 20% el presupuesto del área de Desarrollo Social.

La iniciativa estaba incluida en el orden del día del jueves y era una de las medidas más importantes previstas para la jornada. Si bien la aprobación de la norma no estaba asegurada ya que algunos bloques como la UCR, el socialismo y la Coalición Cívica habían adelantado que no estaban de acuerdo con su contenido, el oficialismo esperaba que, en el peor de los casos, fuera devuelta a las comisiones. Pero a la hora de votar, la decisión fue mucho más drástica. Doce concejales votaron en contra y el edil de la Concertación Plural Ricardo Alonso se abstuvo, provocando que el proyecto terminara en el archivo. En el Concejo Deliberante, ayer se reconocía abiertamente que el proyecto tuvo ese destino porque los concejales, ofendidos, quisieron tomarse una pequeña revancha. Aunque, pasado el enojo, algunos concejales de la oposición ya comenzaron a enviar señales de conciliación afirmando que, si el Ejecutivo enviara un nuevo proyecto lo aprobarían. La adhesión a la Ley de Reforma Tributaria por parte de la comuna obligaría al municipio a resignar el cobro de dos tasas polémicas: la de Inspección Veterinaria y la de Publicidad Interna por las que, anualmente, percibe 4,8 millones de pesos. A cambio recibiría una compensación anual de casi 5,9 millones de pesos. Pero ese no es el único beneficio.

La Municipalidad también accedería a un Fondo de Inclusión Social que le aportaría 7,2 millones de pesos por año para destinarlo de manera exclusiva a financiar programas de la Secretaría de Desarrollo Social. Actualmente el área maneja un presupuesto de 34 millones de pesos, por lo que el aporte del Fondo de Inclusión Social, significaría un incremento del 20%.

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