Clausura, multa y advertencias sobre irresponsabilidad policial

En su sentencia, el juez de Faltas Ricardo Germani resalta que en hubo una "palmaria violación de la ley y de los reglamentos". Los hechos datan del 1 de este mes y afectaron a cinco funcionarios.
Mil pesos de multa a César Damián De Francesco y la clausura por tiempo indeterminado del local "El sitio disco", ubicado en Buenos Aires 88 de Cabildo, impuso el Tribunal Municipal de faltas Nº 1, a cargo del doctor Ricardo Germani.

La sentencia fue firmada el sábado, tras considerarse probadas las infracciones al artículo 3 de la ley 7.315, decreto 1.123, y a la ordenanza 10.480, artículo 10 inciso "a" del decreto ley 87.51/77.

El magistrado puntualizó que en el caso hubo una violación palmaria de la ley y de los reglamentos "ante la asistencia impávida de autoridades y funcionarios policiales destacados a ese tipo de control y prevención", puesto que los inspectores comunales acudieron en vano a la asistencia de los policías del destacamento de Cabildo.

Germani alertó que "en el crisol donde conviven la ingesta de alcohol, la violencia y la complacencia de las autoridades, la ocurrencia de un delito mayor es inminente y constituye una miopía social altamente peligrosa".

Los hechos

En la madrugada del primer día de este mes, integrantes del Cuerpo Unico de Inspectores Municipales (CUIM) mantuvieron un severo altercado con encargados del citado boliche bailable.

Cinco inspectores (dos mujeres y tres varones) llegaron cerca de las tres de la mañana a la confitería mencionada, siendo maltratados por algunos de los presentes, sin que intervinieran los encargados o propietarios del lugar.

"Eran personas con elevado estado de alcoholismo, que empezaron a agredir verbalmente a nuestro personal, e incluso a uno de ellos le quemaron la campera con un cigarrillo", indicó Lucio Maslein, titular del CUIM.

La situación se complicó cuando los agentes manifestaron su decisión de clausurar el lugar, al constatar las faltas de los certificados de habilitación municipal y del Registro Provincial para la Comercialización de Bebidas Alcohólicas (REBA).

Maslein señaló que eso magnificó la violencia. "Rompieron los espejos retrovisores de la camioneta municipal y se produjo un enfrentamiento con fuertes palabras intimidatorias y empujones a nuestros empleados".

Ante el cariz que tomaban los acontecimientos, los empleados municipales solicitaron el inmediato apoyo policial, pero no tuvieron respuesta, hecho que los motivó a abandonar el lugar sin concretar la clausura ni terminar de redactar las actas de infracción.

"Si bien al llegar al lugar había un móvil policial en las afueras, el vehículo se retiró pocos minutos después. Incluso nos vimos impedidos de hacer la denuncia correspondiente por las agresiones porque la comisaría de Cabildo estaba cerrada", manifestó Maslein.

En su fallo, Germani expresó que la férrea demarcación de límites de competencia le impiden avanzar sobre la evaluación que merece el desempeño de los policías destacados en el lugar.

"Sin embargo, guarda íntima relación el grado de indefensión y riesgo sufrido por los inspectores con la desidia e irresponsabilidad funcional con la que se comportaron los tripulantes del patrullero".

El juez consideró que la cuestión de la seguridad no tiene hasta el presente el tratamiento que merece "por falta de políticas públicas pergeñadas por expertos en el tema, pero también ha adquirido grado de certeza, por las experiencias vividas en la provincia de Buenos Aires en los últimos años, que las acciones de control para la prevención son en número importante de efecto disuasivo para la comisión de infracciones y/o delitos".

Germani aseveró que quienes así no lo interpreten, no deberían estar al frente de la conducción de hombres armados para la protección de los ciudadanos, y que no poder concebir que en el crisol donde conviven la ingesta de alcohol, la violencia y la complacencia de las autoridades, la ocurrencia de un delito mayor es inminente, constituye una miopía social altamente peligrosa.

Agresiones, menores y otras faltas

El jueves pasado, en su descargo ante el juez Ricardo Germani, el imputado De Francesco dijo que al momento de la inspección, la gente insultaba a los funcionarios municipales, pero que le fue imposible frenar esa actitud.

De Francesco indicó que en el boliche había unas 80 personas, entre ellas menores, porque eso en Cabildo es habitual. Además, que no cuenta con el informe de bomberos porque para ello debe gastar una considerable suma de dinero. Por eso admitió que le resulta imposible la habilitación del local y que su intención es gestionar un permiso provisorio.

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