Yo, Claudio

De acuerdo a una denuncia pública de la cuñada del recientemente asumido concejal meonista Claudio Martínez, el Consejo Escolar le habría otorgado a una empresa que figura a nombre de su esposa obras de refacción en escuelas de la ciudad, para las cuales contrató personal en negro.
Alejandro Braga, tesorero del Consejo, dijo que el organismo no tiene ninguna responsabilidad sobre la situación legal de los operarios que realizan los trabajos. El caso fue revelado a La Verdad por Araceli Espinosa, hermana de la mujer de Martínez, quien además contó que los trabajadores en condiciones irregulares eran su esposo y uno de sus hijos. También denunció haber sido golpeada dentro de su propia casa por el legislador de Consenso Federal. Por el ataque se inició una causa judicial que investiga el fiscal Alberto Arostegui.

Escribe: Omar Bello

La historia que paso a contar tiene todos los condimentos necesarios para convertirse en una telenovela venezolana; culebrones caribeños repletos de episodios que causan vergüenza ajena. El drama es que no es ficción, ocurrió aquí cerca, en Junín. Los protagonistas del "suceso de la temporada": el recién asumido Claudio Martínez, concejal meonista, su cuñada, Araceli Espinosa, y el tesorero del Consejo Escolar, Alejandro Braga; más una legión de actores secundarios que no hacen a la cuestión central y por eso les negamos cartel. Síntesis argumental (denunciada por la cuñada en cuestión a este diario): al flamante edil, hombre que tendría una empresa constructora a nombre de su señora esposa (MN Construcciones), le otorgaron el trabajo de refacción de una escuela sin licitación previa. ¿Me siguen? Bueno, según los dichos de Araceli (ver a parte), el ex boxeador y actual administrador de la terminal de ómnibus, aparentemente poco afecto a las formalidades laborales, habría "contratado" personal en negro para terminar esa construcción. Hasta ahí, la telenovela no tiene nada de original; tres puntos de rating a las once de la mañana. ¿A quién le importa un negociado más? Claro que las cosas se complicaron feo con el correr de los capítulos. ¿Qué pasó? Siempre según la denunciante en cuestión, los operarios contratados (es un decir) tuvieron un accidente laboral leve. Nota al margen del libreto: uno de los trabajadores de los que estamos hablando es hijo de la cuñada de Martínez, quien ante la situación planteada se dirigió al Consejo Escolar para reclamar una compensación que le permitiera reparar daños. Por si a esta altura el argumento les resulta engorroso y difícil de seguir, aclaro que el resarcimiento en danza era por la reparación de un auto que fue protagonista del accidente mencionado (por suerte, los involucrados no sufrieron daños mayores).

La gran Pilatos

En lo que probablemente sea el envío más jugoso del entuerto novelesco, Braga (ver recuadro) hace la gran Pilatos y le dice a Araceli que recurra a su recién asumido cuñado. ¿Habrá pensado que estas cosas se arreglan mejor en familia? Si fue así se equivocó. Como buen conocedor del cuadrilátero, Martínez esquivó el certero gancho a la mandíbula que le dedicó su propia cuñada, y se mantuvo ajeno al tema todo el tiempo que pudo. Ahora bien, tanto va el cántaro a la fuente (o la cuñada), que el ex púgil contraatacó y, dirigiéndose a la casa de Araceli, supuestamente la agredió (en esto no hay lugar para chistes); hecho que fue denunciado ante la justicia penal y derivó en una causa que investiga el fiscal Alberto Arostegui. Teniendo en cuenta el hecho de que esta novela comenzó con una adjudicación "directa" de un meonista a otro meonista, y que encima implicaba la supuesta irregularidad de contratar empleados en negro, fuimos a las fuentes y entrevistamos a Braga. ¿Qué dijo el consejero? Más o menos lo que sigue: primero, que por una obra cuyo valor sea inferior a los $ 19.000, no es necesario licitar. Segundo, que el Consejo Escolar no tenía responsabilidad alguna sobre la contratación de empleados en negro; afirmación desconcertante en boca un funcionario público.

Sospecho que un poco asesoramiento legal no le vendría nada mal al protagonista secundario de nuestro teleteatro favorito.

¿Algo común en

el Consejo?

Quizá especulando con una segunda temporada al aire, Araceli se animó a revelar que esta costumbre de "adjudicarse" obras entre amigos sería común en el Consejo. O sea, más que la excepción que confirma la regla, sería la regla misma ¿El dato de color? La esposa del edil; es decir, la hermana de la denunciante (ni quiero pensar en cómo va a pasar las fiestas esta gente), le habría ofrecido dinero con el fin de que no acuda a los medios. ¿No era más sencillo pagar el arreglo del auto de entrada? Ahora, si bien es cierto que todos tenemos un muerto en el placard, que el difunto diga presente a horas de la asunción no es un buen augurio para la gestión del concejal Martínez quien, de mínima, debería explicar por qué quedó envuelto en semejante trama. Después de todo es el encargado de velar por los intereses de los juninenses. Dinero, trabajo esclavo, poder, accidentes, lazos familiares en ebullición; al folletín no le falta nada. Está tan revuelta la cosa que decidimos tomarla con humor para pasar el mal trago. Esperemos que la justicia no haga lo mismo.

Comentá la nota