Clásico extremo.

LIGA NACIONAL: Peña busca hundir a un Quilmes urgido de éxitos para evitar el descenso.
Hace 105 días que esperan el duelo. Porque no se puede decir que el minuto que se jugó el 10 de febrero en el resbaladizo piso del Poli haya sido un partido. Desde la batalla campal de Olavarría del 7 de noviembre que Quilmes y Peñarol se quedan con las ganas. Van dos suspensiones de la 10ª fecha. El de hoy es adelantado de la 26ª. Tanto tiempo pasó que el Milrayitas dejó atrás la quita de puntos y lidera. Y Quilmes parece haber olvidado sus chances de cuartos de final y ahora coquetea con la permanencia.

Hay varios focos de atención. Por un lado, en las tribunas (130 policías más diez de seguridad privada). Por otro, que no ocurra otro imponderable que suspenda el duelo (primero fue el Coprosede, luego la humedad del piso). Y lo basquetbolístico. Aunque su capitán Tato Rodríguez no lo diga, Peñarol quiere hundir a su rival: "Nosotros tenemos que pensar en sostener el uno hasta el final. Nada más...", dijo. Enfrente, Hernando Salles afirma que "no queremos pensar en el fondo sino en que ganando un par de partidos estamos para entrar entre los ocho". A jugar.

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