Clásicas modalidades delictivas en verano

Clásicas modalidades delictivas en verano
La policía recomienda estar atento ante el accionar de "los amigos de lo ajeno".
Cuenteros y arrebatadores tratan, en la Costa Atlántica, de aprovechar la presencia masiva de turistas para robar. Aunque los operativos de seguridad policiales buscan reducir al mínimo este tipo de delitos de temporada, recomiendan estar atentos ya que "ningún servicio de seguridad es exitoso si no cuenta con la colaboración de la posible víctima".

Entre los cuentos y estafas estivales más populares está "la mosqueta" o tapadita, en el que hay que adivinar dónde quedó una bolita hábilmente manipulada por un estafador que la hace rodar a con gran rapidez entre tres cubiletes invertidos.

La estafa consiste en que hay que apostar contra el manipulador, que cuenta con uno o más cómplices que, fingiendo ser parte del público, previamente han "adivinado" dónde quedó la bolita, todo esto a la vista de la potencial víctima.

El futuro damnificado, generalmente un turista que detuvo su relajada caminata para curiosear, se tienta y apuesta, pensando, por lo que vio hace un momento, que va a multiplicar su dinero con mucha facilidad. Los incautos suelen perder sumas de 50 ó 100 pesos para arriba.

Cabe señalar que la tapadita es un delito que está tipificado en el Código Penal, lo que permite a la policía detener a quienes intenten estafar con esta modalidad.

Otro delito típico del verano es el que consuma el carterista, "punguista" o "punga", que en la temporada marplatense aprovecha las grandes aglomeraciones de gente para sustraer billeteras de bolsillos traseros o carteras sin que sus dueños lo noten.

Micros colmados, salidas de los teatros y cines, espectáculos callejeros gratuitos que concitan la atención de multitudes, son algunos de los escenarios propicios para que el "punga" ejerza su actividad, obligando a más de uno a cortar las vacaciones antes de tiempo por falta de fondos.

No descuidarse, prestar atención, llevar la cartera adelante y no colgada del hombro en el caso de las mujeres, la billetera en el bolsillo más seguro en el caso de los hombres, son algunas de las recomendaciones para no convertirse en víctima.

Otro tipo de delitos son los que se cometen en los cajeros automáticos mediante sistemas caseros para trabar la tarjeta de crédito o débito de la víctima de turno.

Otra estafa que suele verse en verano es la venta en la calle, a precios irrisorios, de computadoras portátiles que, en apariencia, están impecables, pero que en realidad sólo son el teclado y la carcasa muy bien embalada.

Ladrones que arrebatan carteras dejadas descuidadamente en alguna silla de pizzería con mesas en la vereda; motociclistas que roban lo que pueden a través de la ventanilla abierta, del asiento del acompañante, de algún auto detenido en un semáforo; "cuenteros" de mucha labia capaces de elucubrar las estafas más ingeniosas también forman parte de la fauna delictiva del verano.

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