La clase política británica produce rechazo

Un diputado inglés se ahorró la limpieza de su piscina. Otro hizo lo mismo con los arreglos de su jardín. Un tercero hasta evitó pagar la suma de dos libras por un veneno contra las ratas. Todos ellos cargaron sus gastos a cuenta de los contribuyentes británicos. Ayer, una encuesta reveló que el rechazo de los ingleses a la clase política es masivo.
El sondeo, divulgado por el diario londinense The Times, indica que un 86 por ciento de los consultados considera que los dos principales partidos del Parlamento son igualmente culpables por el abuso del actual sistema de compensaciones a los diputados por sus segundas residencias y un 85 por ciento cree que sus representantes sólo se preocupan de sus propios intereses sin que parezca importarles el bien común.

Lo que es más, un 79 por ciento de los ciudadanos cree que si a sus legisladores les quedase un mínimo de dignidad y de integridad, no habrían reclamado la devolución del precio pagado por ciertos artículos del hogar o los servicios de limpieza.

La debacle comenzó el pasado viernes, cuando el diario conservador Daily Telegraph publicó la primera parte de una lista detallada sobre los pagos de segundas viviendas efectuados por destacados diputados laboristas. Entre los datos divulgados, salió a la luz que una ministra cambió tres veces de segunda vivienda en el plazo de un año y siempre se lo cargó al Estado; también se supo que dirigentes "tories" –conservadores– habrían pagado sus residencias campestres con fondos públicos e, incluso, algunos de ellos habrían pasado las facturas hasta por las bombillas de luz.

En cuanto al apoyo de cada partido, la encuesta muestra una caída de más de cinco puntos en el último mes en la imagen del gobernante Partido Laborista, que cuenta actualmente con apenas el 26 por ciento de las simpatías entre el electorado; mientras que la imagen del Partido Conservador, si bien mejor posicionado, cayó a su turno unos cuatro puntos y bajó hasta un 39 por ciento. Los beneficiarios, según los números, serían los liberales demócratas y los grupos de extrema derecha.

Los parlamentarios de la Cámara baja tienen derecho a recibir financiación pública para los gastos y reparaciones de una segunda vivienda, ya sea en Londres o en su distrito electoral de origen. Según analistas locales, la ley deja abierto el significado exacto de "segunda vivienda" y "reparación". Por eso, en la mayoría de los casos los diputados no habrían violado la ley, pero sí, es claro, se habrían ganado la enemistad de sus electores.

Aunque según los números la culpa es repartida, nadie apuesta por una victoria laborista en las próximas elecciones para eurodiputados del 4 de junio.

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